Faena aseada de El Cid al amplio toro que abrió plaza en Daimiel. El de Julio de la Puerta fue noble aunque le faltó chispa, por lo que el sevillano no apretó con ligazón. A pesar de la colocación deficiente a la primera se le pidieron las dos orejas, aunque se concedió una con justicia.
Luis Miguel Vázquez volvía a la plaza en la que cayó herido el pasado año. Y lo hizo dejando momentos de gran torería al segundo, en forma de trincherazos, pasajes al natural notables y un muy estético cierre por bajo con pases del desdén, acogidos con calor por los tendidos, que premiaron su labor con una oreja a pesar de la defectuosa colocación del estoque.
El tercero, alto y basto, se movió sin entrega, soltando la cara, imposibilitando la limpieza en las series de un dispuesto Carlos Aranda, que falló a espadas perdiendo la opción de pasear algún trofeo. Silencio.
El Cid anduvo fácil ante un cuarto manejable aunque falto de empuje y raza. El sevillano lo condujo a media altura con oficio y lo tumbó con acierto a la primera, recibiendo dos orejas.
Luis Miguel Vázquez se enfrentó a un buen quinto de Julio de la Puerta, premiado con la vuelta al ruedo. El torero de Daimiel se gustó especialmente por el buen pitón derecho, descolgando los hombros y sintiendo las enclasadas embestidas. Mató a la segunda y a su esportón fueron las dos orejas.
Aranda salió arreando en el sexto, al que recibió a porta gayola y con el que el daimieleño se entregó, consiguiendo pasajes inspirados por los dos pitones, con el astado arrancándose de largo y el torero acompasando el trazo de su muleta. El toro, para el que se pidió tímidamente el indulto antes de que hiciera amago de rajarse, fue premiado con la vuelta al ruedo y el torero con las dos orejas.
Daimiel (Ciudad Real). Viernes 4 de septiembre de 2026. Toros de Julio de la Puerta, de juego interesante. Manuel Jesús “El Cid”, oreja y dos orejas; Luis Miguel Vázquez, oreja y dos orejas; y Carlos Aranda, silencio y dos orejas. Entrada: Media plaza.

