Cuarenta y dos años después de la trágica muerte de Francisco Rivera "Paquirri" en la plaza cordobesa de Pozoblanco, la disputa familiar por sus bienes personales ha vivido este jueves su episodio más emotivo. Kiko Rivera ha decidido dar el paso decisivo para cerrar las heridas del pasado cargando en el maletero de su coche parte de la herencia que enfrentó durante años a Isabel Pantoja con los hijos mayores del diestro.
En concreto, se trata de las ocho cabezas de toros que el maestro mantenía expuestas en el salón principal de la finca Cantora. Tras acordar el reparto de estos objetos de incalculable valor sentimental, Kiko ha entregado ya dos de las piezas a su hermano Francisco Rivera Ordóñez.
La confirmación del histórico encuentro ha llegado a través de las redes sociales del propio Francisco, quien ha compartido una instantánea junto a su hermano Kiko dentro de un vehículo, acompañados por las cabezas de los astados. Acompañando a la imagen, el mayor de los Rivera Ordóñez ha dedicado unas palabras cargadas de emoción a su hermano menor:
"Gracias, Kiko. Después de años de perder la ilusión de tener algo de papá. Esto dice mucho y muy bueno de ti. Me has tocado el corazón y siempre lo voy a recordar. Estarán en un lugar especial. ¡Papá hoy está más feliz!", ha escrito.
Con este emotivo gesto, los tres hermanos -Francisco, Cayetano y Kiko- abren una nueva etapa en la que la memoria y los recuerdos del torero gaditano vuelven a unir a una familia marcada por los litigios y el distanciamiento mediático.

