EL PALCO

David Galván: clase ante el toro y ante la vida

Rafael Comino Delgado
lunes 28 de septiembre de 2026
"David es un hombre que ante el toro muestra siempre mucha clase en su toreo, como también la muestra ante la vida, entendiendo como tal, distinción, respeto, elegancia, buenos modales, en definitiva, saber estar ante cualquier situación"
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El pasado 25 de septiembre se dio una corrida de toros en Los Barrios (Cádiz) con David Galván, Borja Jiménez y David de Miranda en el cartel, y toros de tres ganaderías: Las Ramblas, Salvador Domecq y Loreto Charro. Resultó una buena corrida, pues los tres espadas triunfaron, si bien la actuación de David Galván fue apoteósica -cuatro orejas y un rabo-, y no porque le tocara el mejor lote, que no fue así, sino porque su maestría, su madurez y su clase toreando convirtieron sus dos toros que, en principio, por lo que hicieron en los primeros tercios, nadie apostaba por ellos, en toros de triunfo. David dictó dos clases magistrales de cómo se lidia, se torea y se mata (solo mató uno, pues el otro, que salió en cuarto lugar, fue indultado) un toro.

El primero mostró desde el principio escasas fuerzas, pero David supo aprovecharlas, lidiándolo de tal manera que el toro pudiese sacar su fondo de bravura durante la faena, con su toreo exquisito, pleno de clase, de calidad. Recordó la conocida frase de Pablo Lozano, que decía, "el temple quita fuerzas al toro que las tiene y se las da al que no las tiene". En los dos toros, David alcanzó unos niveles de madurez, de torero hecho, que rayaron a grandísimo nivel. La faena fue tan redonda, tan perfecta, tan bella, que el público, entregado totalmente, cuando tras una gran estocada rodó su primer toro, pidió y obtuvo las dos orejas para el maestro Galván.

Su segundo toro, el de Loreto Charro, se mostró desde el principio como un toro muy difícil, exigente, que requería de un torero muy capaz, y aquí de nuevo Galván dio otra amplia clase magistral de cómo se convence a un toro para que embista y se templa esa embestida. Cómo sería la entrega del toro a lo que la faena le iba exigiendo que hubo una abrumadora petición de indulto para el toro, quien debe la vida, y el estar hoy en la dehesa, a David Galván. Muy pocos toreros en el escalafón hubiesen sido capaces de sacar a ese toro lo que David consiguió sacarle. Sencillamente el torero, que es uno de los pocos del escalafón que pueden calificarse, sin duda, como valientes, poderosos y muy artistas, que imprime a su toreo mucho sentimiento; estuvo cumbre, enorme, sensacional. No se le puede pedir más, pues exhibió una lidia completa en todos los aspectos, desde sabiduría, valor, poderío, calidad, arte, pellizco, duende, en definitiva clase, pues David es un hombre que ante el toro muestra siempre mucha clase en su toreo, como también la muestra ante la vida, entendiendo como tal, distinción, respeto, elegancia, buenos modales, en definitiva saber estar ante cualquier situación, y además el maestro Galván añade a ello amplia cultura. ¡Enhorabuena, maestro!

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