AL COMPÁS
Foto: Eva MoralesFoto: Eva Morales

Morante-Roca, Luis Miguel-Ordóñez

Pedro Toledano
lunes 05 de octubre de 2026
Morante de la Puebla y Roca Rey no necesitan ser rivales como sí llegaron a ser los célebres cuñados para generar expectación; les basta con ser diferentes
Añade Aplausos en Google

Elige Aplausos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestras noticias en Google.

Me comentaba Francisco Rivera Ordóñez, en una distendida charla entre amigos, que Morante y Roca Rey, anunciados el día de la Comunidad Valenciana, equivalen al Ordóñez y Luis Miguel de los años cincuenta. Lo deletreó con la fuerza de ser parte de su sangre. Inevitablemente, el recuerdo viaja hacia aquel otro cartel, aquella otra época y aquella otra pareja que convirtió Valencia en uno de los escenarios del gran teatro taurino allá por el año 1959, gracias en gran medida a la pluma del Nobel Ernest Hemingway que encontró en la personalidad de ambos argumento literario y devociones personales que acabaron llenando no solo las columnas especializadas sino recorriendo el universo literario.

Morante de la Puebla y Roca Rey no necesitan ser rivales como sí llegaron a ser los célebres cuñados para generar expectación. Les basta con ser diferentes. El aficionado quiere saber qué hará Morante ante el toro; el público quiere comprobar hasta dónde llegará Roca Rey. Uno despierta la curiosidad de lo imprevisible; el otro, la expectación del riesgo. Uno tiene detrás una iconografía que pertenece a la memoria sentimental de la Fiesta; el otro posee una proyección internacional que ha convertido su nombre en uno de los grandes reclamos contemporáneos.

Ahí aparece la palabra que quizá mejor permite comparar ambas épocas: glamour. El glamour de Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín era el de una España que comenzaba a ser descubierta por el mundo. El de Morante y Roca Rey pertenece a una sociedad globalizada, dominada por las imágenes, las redes sociales y la televisión. Hemingway necesitaba escribir para que aquella rivalidad trascendiera las plazas; hoy una corrida puede recorrer el mundo en cuestión de minutos. Pero el mecanismo profundo sigue siendo parecido: dos personalidades fuertes, dos estilos reconocibles y una plaza con ganas de comprobar qué sucede cuando se encuentran. ¡Apasionante!

Síguenos

ÚLTIMAS NOTICIAS

Cargando
Cargando
Cargando
Cargando
Cargando

AL COMPÁS

Marco Polope, diferente

Marco Polope, diferente

La cuestión en tiempo de tanta uniformidad y seguidismo de las figuras es muy a tener en cuenta. Sobre todo, si aceptamos que el toreo es un arte y no un curro

Cargando
Cargando
Cargando