Es uno de los proyectos de torero joven más sólidos de la actualidad. En este 2026, su primer año completo como matador de alternativa, va a rozar la veintena de corridas de toros en un curso plagado de triunfos a golpe cantado. Le queda por delante el sprint final: Madrid, donde el lunes 12 de octubre confirma alternativa, y Zaragoza, la plaza de su tierra en la que está anunciado el viernes 16. En ambas, acartelado con Morante de la Puebla, su gran referencia.
"Siempre lo he dicho porque lo siento así: Morante es mi referente", confiesa y añade: "Lo ha sido mucho antes de ser matador de toros y mucho antes de tener la suerte de torear con él. Me siento un privilegiado de haber toreado ya dos veces con él y ahora de estar en dos carteles más para rematar la temporada". El primer paseíllo de ambos juntos fue en Santander. El maestro, aquel día, cuajó la faena de la tarde pero falló a espadas; Aarón se llevó un trofeo y cayó de pie en el coso de Cuatro Caminos. Quince días después, ambos salieron a hombros en Marbella, en una actuación del joven maño que encandiló y que le proyectó gracias a la televisión ante quienes todavía no le tenían en su radar. "Morante en la plaza no habla mucho pero siempre está. Tiene una mirada muy seria pero las dos veces que he toreado con él he notado su cariño hacia mí y siempre ha intentado ayudar en lo que ha podido, en esos pequeños detalles que yo, como torero joven, no veo y él sí. Está siempre muy pendiente. Recuerdo que en Santander hice un quite por gaoneras y en el remate el toro casi se me lleva por delante, cuando me di cuenta, ya estaba ahí para quitarme al toro. Esa manera de estar pendiente de la lidia es de valorar, como también que se acartele con toreros jóvenes. Es de agradecer que se abra y se preste a ello", apunta.
-Aarón Palacio, un torero de Zaragoza con aires, estilo y formas del sur. ¿Te reconoces ahí?
-Soy consciente de que se me ha dicho mucho, aunque no sé si es verdad o no. Me reconozco en el toreo clásico, desde que empecé a torear me he fijado en toreros de líneas clásicas y por ahí intento desarrollarme. Es la línea que busco y creo que cada día me acerco un poco más.
-Madrid en el horizonte. ¿Preocupaciones?
-Todas… ja ja ja. En Madrid preocupa todo. Es la plaza más importante, por tanto un triunfo tiene mucha repercusión pero un fracaso también. Con esa responsabilidad y presión lo asumo. Estos últimos días he estado intentando comerme la cabeza lo menos posible, aunque es complicado abstraerse. No hay nada que me preocupe de más pero llevo encima las preocupaciones lógicas que la tarde merece, que no cabe duda de que es importante para mí. Me lo tomo con naturalidad, tengo que salir a hacer lo que he hecho durante toda la temporada.
-Vamos, que duermes bien.
-A días, a días… en la cama piensas mucho, se te pasan ideas y faenas por la cabeza, pero en el día a día lo llevo lo mejor posible.
-¿Te cambia el humor cuando quedan pocos días?
-El carácter te cambia sin darte cuenta aunque trates de llevarlo con normalidad. Cuando llegan días de tanta presión y responsabilidad, los que están a tu lado te lo notan. Llevo muchos años fuera de casa pero estos últimos días he estado en la mía y te notan que a ratos estás feliz y otros estás enfadado; los que te conocen lo asumen y lo entienden. Tardes como las de Madrid, aunque intentes que no, la responsabilidad está ahí.
-¿Qué balance haces de esta primera temporada como matador de toros?
-Estoy muy contento, he podido torear en plazas muy importantes y gracias a Dios me ha ido bien en casi todas ellas. Personalmente y profesionalmente me veo más preparado y seguro, dos sensaciones fundamentales de cara al futuro.
-¿En qué eres mejor?
-He hecho mucho hincapié en torear mejor, en torear más despacio, y creo que lo he conseguido, aunque siento que aún puedo hacerlo mucho mejor. De un año a esta parte he dado un paso grande en ese sentido, sobre todo, insisto, en seguridad delante del toro. El año pasado, después de tomar la alternativa, a base de apretar y de tener las cosas muy claras fue todo muy bien, pero este año aparte de eso me veo más fácil andando por la plaza.
-¿Tus sensaciones, la evolución artística, han ido a la par que los triunfos?
-Es cierto que a veces hay tardes que puedes hacer cosas que no sientes por el hecho de triunfar y aunque intento que sean las menos, alguna vez caes en eso. Pero también es verdad que hoy en día se valora mucho torear bien sea en la plaza que sea, sobre todo que un chaval intente hacer un toreo personal, fruto de lo que siente. Busco el toreo bueno, unas veces sale mejor y otras peor, como torero joven que soy, pero esa intención siempre está cuando salgo a la plaza. La mayoría de tardes me he ido al hotel satisfecho en la parte artística y he sentido el reconocimiento cuando he querido toreado bien, especialmente en las plazas importantes.
-Dime alguna de esas tardes.
-La de Sevilla, con mi segundo toro, por ejemplo; o con mi primero de Pamplona. La tarde de Ejea de los Caballeros, mi segundo toro de Tarazona o el primero de Nimes. Digo que he toreado bien esos días teniendo cuenta al Aarón Palacio de 2026, y digo bien porque sentí que en esos toros daba un paso más en mi evolución como torero. Pero ese no es mi techo.
-¿Cuál es el techo?
-Aspiro a torear mucho mejor.
-¿Qué te pides para estas dos últimas tardes de tu temporada?
-Que acaben, mínimo, como ha ido hasta ahora la temporada.



