Andrés Roca Rey ha vuelto a desatar la auténtica locura entre los aficionados tras abrir de nuevo la puerta grande de Valencia siendo llevado a hombros directamente desde el coso de la calle de Xátiva hasta las puertas de su hotel rodeado por una marea humana. El fenómeno de masas que arrastra el torero peruano ha traspasado las barreras estrictamente taurinas de la plaza para convertirse en una escena multitudinaria en las calles céntricas de la ciudad.
Al término de la corrida, y tras cruzar la puerta grande, la masa de seguidores no se conformó con el tradicional paseo hasta el coche de cuadrillas. Miles de aficionados, incluyendo a numerosos jóvenes y niños, se agolparon para levantar al diestro en volandas. Confortado por el clamor popular y entre un mar de teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento, el torero recorrió el trayecto hacia su hospedaje escoltado de cerca por las fuerzas policiales para garantizar la seguridad ante el colapso de las vías principales.

