FERIA DEL PILAR

Ventura y Duarte Fernandes ponen el nombre al último capítulo de Zaragoza

Sergio Hueso
domingo 18 de octubre de 2026
Ambos pasean una oreja cada uno en el festejo que puso punto final a la Feria del Pilar; Ventura firma los pasajes de mayor rotundidad, mientras que Duarte deja una actuación llena de pureza, riesgo y personalidad
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Zaragoza cerró este domingo una Feria del Pilar que este año ha sido, más que una feria, un ejercicio de supervivencia. Cinco corridas de toros, una novillada y un festejo de rejones han compuesto un ciclo menguado, condicionado por meses de recursos, trámites y vaivenes administrativos que han terminado por hacer perder a la capital aragonesa buena parte de ese pulso de final de temporada que siempre tuvo. Ha sido una feria de apuntalamiento, levantada para llegar, cumplir y poder decir que, al menos, en 2026 hubo toros en el coso de Pignatelli. Y casi duele pensarlo así.

El festejo de rejones, tradicional imán del cierre del Pilar, volvió a reunir una gran entrada, aunque esta vez se quedó en un casi lleno. Tampoco ayudó un día entero de lluvia y una plaza todavía sin cubierta, circunstancia que seguro hizo que más de uno no se desplazara hasta Zaragoza por miedo a una posible suspensión. Ironías de la historia: la primera plaza de España en cubrirse y una de las primeras en dejar perder esa ventaja. Así termina 2026 en la Misericordia, con un invierno por delante que promete movimiento, decisiones y mucho trabajo para rescatar una plaza que lleva demasiado tiempo perdiendo terreno y que necesita algo más que apuntalamientos para volver a ser lo que fue.

Con mucho brío y ritmo salió el primero de la tarde, que siguió con alegría la grupa de Rui Fernandes. El portugués fue atemperando aquella movilidad hasta conducir con mucho temple las embestidas al hilo de la grupa, dejando buenos momentos en el toreo a dos pistas. Destacó especialmente un par en el que batió al pitón contrario, resolviendo con ajuste y precisión. El rejón de muerte cayó trasero y terminó enfriando la posibilidad de premio.

Excelente ritmo tuvo el segundo, que siguió con entrega la grupa de Trianero en los primeros compases. Diego Ventura encontró después con Oro Negro los momentos más rotundos de su actuación, llevando al toro a milímetros de la grupa en un vibrante toreo a dos pistas en el que caballo y rejoneador terminaron toreando de verdad. Con Quitasueños apostó por las distancias cortas y clavó al quiebro en la propia cara de un animal que ya se había venido a menos y comenzaba a medir. Dos rosas y dos cortas al violín pusieron el broche antes de que los aceros rebajaran el premio: necesitó tres intentos para enterrar el rejón de muerte. Oreja para Diego Ventura.

A portagayola se fue Duarte Fernandes para recibir al tercero, que respondió siguiendo con ritmo la grupa del rejoneador portugués. La actuación ganó enteros a lomos de Potosí, con quien clavó en la misma cara del toro y dejó momentos de mucha exposición, girando varias veces ante él mientras lo llevaba toreado a dos pistas. Fernandes firmó una labor pura, comprometida y de notable riesgo, manteniendo siempre la cercanía con el animal. Con Ojovivo llegaron las banderillas cortas antes de un final desacertado con los aceros: pinchazo y estocada defectuosa.

Más reservado resultó el cuarto, al que Rui Fernandes paró a lomos de Ritz. La actuación tomó mayor vuelo con Quito, con quien dejó dos buenas banderillas y apostó por la cercanía, permitiendo que el toro llegase mucho a la grupa y asumiendo riesgo en cada encuentro. Con Iceberg afrontó el tramo final, colocando las cortas y rematando con un par a dos manos. El fallo con el rejón volvió a dejar la labor sin premio: pinchó en primera instancia antes de dejar un rejón bajo.

Con 659 kilos salió el quinto, segundo del lote de Diego Ventura, que fue perdiendo movilidad hasta terminar muy parado. El rejoneador encontró uno de los momentos de mayor mérito a lomos de Quirico, dejándose llegar mucho al toro para clavar arriba dos banderillas en una monta de gran exposición. El animal comenzó después a apretar a caballo y caballero, ensuciando por momentos la labor y obligando a Ventura a buscar soluciones. Con Lío y Bronce mantuvo el pulso de la faena, destacando especialmente una banderilla ejecutada sin cabezada, antes de colocar tres rosas con Fouto. Ya con el toro prácticamente parado, falló en dos ocasiones con el rejón de muerte y tuvo que meterse en sus terrenos, acortando al máximo las distancias, para conseguir enterrar finalmente el acero.

Duarte Fernandes construyó una actuación que fue creciendo hasta encontrar sus mejores momentos a lomos de Ojovivo, con quien firmó los pasajes de mayor intensidad de su faena. Antes, con H-Quiebro, había apostado por citar desde muy largo en banderillas, buscando la emoción en los encuentros. El rejón de muerte hizo guardia y emborronó el desenlace, aunque la actuación había calado lo suficiente para que surgiera una petición de trofeo. El palco terminó atendiéndola y concedió una oreja a Duarte Fernandes.

Zaragoza, domingo 18 de octubre de 2026. Toros de Ángel Sánchez y Sánchez. Rui Fernandes, ovación con saludos en ambos; Diego Ventura, oreja y silencio; y Duarte Fernandes, oreja con petición de la segunda y oreja. Entrada: Casi lleno. El festejo comenzó con retraso debido a los trabajos de acondicionamiento del ruedo.

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