Tres salidas a hombros por la puerta grande, dos de ellas en esta temporada y veinte orejas cortadas desde que debutase como novillero en la mismísima plaza de Madrid, donde tantos y tantos espadas de los de ringo rango se atascan, son cifras (palabras) mayores a la hora de poner en valor el valor de un torero. Es el caso de Román que, con su aire de estudiante despistado, su bien caer y una aparente ingenuidad, solo aparente, te gana. Esas son sus armas más personales a las que suma un valor innegable y un arrojo desnudo de cualquier mistificación. El tipo es así. Simpático y bravo. Y si convenimos para darnos el pote de buenos aficionados, que en el toreo lo importante no son los números sino las sensaciones que genera, ahí está de nuevo el toreo de Román, un toreo de congoja que mezcla el olé con el uy y el ay. Así que si uno va a la plaza a emocionarse y se encuentra con Román debe clamar hosannas al dios de la tauromaquia. Y pedirse una tila. Y no es retórica, es la pura realidad.
-Dos salidas por la puerta grande en Madrid en una misma temporada da vértigo. ¿Cómo se ve la calle de Alcalá desde las alturas?
-Con aquella marabunta que se formó ni la vi. Iba flotando, aunque esta vez volví pronto a la realidad. La primera vez que salí sí que tardé tiempo en bajar de la nube.
-¿Cuál de las tres ha sido la más relevante?
-Como impacto, como emocionante y por todo lo sucedido a lo largo de la tarde, la última. Fue muy especial, de muchas emociones. Claro que cortarle dos orejas a un toro de Victorino en la anterior y torearle como lo toreé también tiene mucho de especial, pero el conjunto de esta fue mejor.
-¿Y la más dura?
-Esta, esta, también. Me encontré con dos toros muy, muy duros. Luego el tercero fue como un regalo de Dios, una compensación.
-Los dos primeros fueron dos alimañas, eso se veía.
-Si te digo la verdad no sabía por dónde meterles mano, eran muy costosos. Mi única arma era entregarme y que pasase lo que tuviera que pasar y es lo que hice.
-Pensabas que…
-Pensaba que en cualquier momento podían meterme en la enfermería. Remataba una serie, me escapaba y me decía será a la próxima. Así hasta que me cogió, afortunadamente sin más consecuencias que la paliza
-Es que veías las arboladuras, incluso por la tele, y te decías no cabe en la muleta.
-De Madrid, qué vas a esperar, grandes, astifinos… pero eso lo das por descontado. Si vas a Madrid sabes a lo que vas.
"Madrid me ha acogido, pero Valencia es mi casa"
-¿Les mirabas a los ojos?... dicen que en los ojos les puedes leer las intenciones.
-Es como a los hombres, a unos los ves como si tuviesen el alma pura y te dan confianza. Mi tercero fue de esos, tenía como unas lagrimitas de bondad, tenía expresión de noble. Yo sabía que con ese abría la puerta grande.
-¿Y los otros dos?
-Esos eran todo lo contrario. Tenían cara de asesino.
-¿Esos tragos se pagan con dinero?
-Se paga con reconocimiento. Luego el dinero viene por añadidura.
-Por fin Román con una espada triunfadora.
-Sí, sí. Este año me he llevado los premios a la mejor estocada en San Isidro y en Bilbao y esta tarde de Madrid maté los tres muy bien. He cogido regularidad, aunque también he pinchado otros.
"Me da más miedo el fracaso que la cornada. Lo prometo"
-La salida en hombros fue tumultuosa, me gusta que sean así.
-Y a mí. Fue brutal. Una locura.
¿Cómo quedó el vestido?
-Hecho polvo. Me arrancaron prácticamente todo, los machos, los alamares, las lentejuelas. Los tres vestidos de la puerta grande los tengo guardados, sin repararlos, los limpio y los dejo para la vitrina.
LAS VÍSPERAS
-¿Ante tardes así cómo llevas las vísperas?
-Con bastante tranquilidad. Intento descansar, no obsesionarme. El trabajo ya tiene que estar hecho. Soy más del trabajo diario que del trabajo de última hora.
-Uno imagina que en vísperas así la cabeza hierve.
-Me pongo en manos de Dios con la tranquilidad de haber hecho previamente lo que debía hacer. Pienso que lo importante no es el resultado sino el trabajo que hay detrás y eso me tranquiliza.
"La mirada de los toros es como la de los hombres, a unos les ves un alma pura y a otros…"
-Sorprende que no haya aparecido la palabra miedo. Igual es que no tienes.
-¡Hombre! Claro que paso miedo, claro. En tardes así eres consciente de que te vas a entregar y que es muy posible que te coja un toro y… Pero me da más miedo el fracaso. Te lo prometo.
-Como te ven tan jovial igual piensan que aquello tiene menos importancia, menos riesgo.
-Yo soy consciente de lo que arriesgo y en tardes como las de Madrid se arriesga mucho. Sí, sí, soy consciente. Fíjate que cuando rezo pido "señor, déjame dar lo máximo de mí".

Román asegura que Antonio Ferrera es su espejo. En Las Ventas dejaron una imagen para la historia con su doble puerta grande.
-¿Cómo llevas el miedo escénico en Madrid?
-A mí me gusta Madrid. La gente percibe cuando un torero se entrega y cuando no. Hay que saber lo que quieren y hay que ir a corazón abierto. Así que no tengo problema.
-¿Qué tal te llevas con los del 7?
-Bien. En ese tendido hay grandes aficionados, muy buenos y otros que van a demostrar que saben, pero no tienen ni idea.
-¿Qué es lo peor que te han dicho?
-Se oye todo. Cuando estas toreando bien, porque eso tú lo sabes y te dicen ¡se te va sin torear! o ¡te queda muuuucho! Eso duele. Un día que llevaba el pelo muy largo le dijeron a mi apoderado, a Santiago, dale veinte euros y que se corte el pelo, hombre. Je, je… ese tuvo gracia, piensas, en que se fijan. También he de decir que alguna vez que no estaba bien ha saltado una voz que me ha hecho reaccionar.
-Siempre se dijo aquello de Madrid da y quita. ¿A ti qué…?
-A mí me ha dado contratos, dinero, me ha dado mucho. Claro que en otra ocasión fui tres tardes a San Isidro después de salir a hombros, no me salieron las cosas y me hizo mucho daño.
-Y luego está Valencia.
-Valencia es mi casa. Madrid me ha acogido, pero Valencia es mi casa.
-¿Te tratan bien empresarialmente?
-Te diría que sí. Es complicado. Desde fuera la percepción es que me tratan muy mal, pero lo importante es que los empresarios y yo nos entendemos. Estamos a gusto.
-Tiempo hubo en que se medía la categoría de los toreros por los viajes que habían hecho a América. Ese fue cinco veces o aquel otro, diez, aunque de esos ya había pocos.
-Entonces yo sería de categoría máxima. La semana pasada me fui por la mañana y volví por la noche.
-¿Tanto dinero hay?
-Voy por el dinero, pero sobre todo porque quiero ser lo más internacional posible. Me gustan aquellas gentes. Las figuras han toreado en todos los países.
-¿Qué país te gusta más?
-Todos. Colombia me encanta. Me gusta mucho Méjico. Perú es muy especial, está creciendo una burrada. Está infravalorado. Hay buenas ganaderías, hay dinero, la gente va mucho a los toros. Taurinamente es un país brutal.
-Hay plazas que no tienen médico o eso dicen.
-Eso es como todo. Hay que tener cuidado y saber donde vas. Se dan muchos festejos y algunos muy en precario, pero también hay grandes ferias.
-¿Tienes espíritu de aventura?
-Yo te diría que sí. Mi vida es una aventura.
-¿Alguna vez te has dicho si lo sé no vengo?
-Que va. Una tarde como la de Madrid compensa todos los sinsabores.
EL ROMÁN MÁS PERSONAL
-Siempre se ha dicho que las horas previas a la plaza son las más difíciles. Y si hablamos de Madrid aún más. Cuéntame cómo fueron esta vez. ¿Soledad o compañía?... ¿Fue mucha gente a verte?
-No, no. Antes si venían y hasta me gustaba, pero ahora intento que no, prefiero estar lo más solo posible. Claro que si viene alguien no lo voy a echar. Me gusta vestirme despacio, con mucho tiempo y si no hay nadie en la habitación mejor. El otro día empecé con tiempo, pero no sé por qué me lie y se me hizo más tarde de la cuenta.
-¿Cuánto tardas en vestirte?
-Comienzo dos horas antes. Me despierto, me tomo un café, me ducho… me pongo las medias, luego la taleguilla, todo muy despacio, me pongo a hablar por teléfono… Todo muy despacio.
"¿La vivienda?... A mí me va bien pero no me he podido comprar un piso hasta este año"
-¿Rezas?
-Claro.
-¿Tienes manías?
-No, no, pero no me gusta que pongan la montera encima de la cama, solo eso.
-Hubo alguna señal, alguna sensación que te hiciese pensar que iba a ser una tarde tan grande.
-Nada. Así como en la anterior se me juntaron muchas cosas, como encontrarme al Papa cuando paseaba, sin buscarlo, detalles que me hacían pensar que iba a ser un día muy especial, esta vez no hubo nada, ningún augurio. Ni bueno ni malo, pero mira como acabó.
-El cartel fue un mano a mano con Ferrera, alguien que fue en algún momento, se puede decir, tu maestro de acogida.
-Antonio tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Aquel año me quedé un poco aislado y estuve viviendo varios meses en su finca como uno más. Me daba consejos, me trató muy bien. No lo olvido.
-Es un tipo genialoide.
-Es una persona muy especial, de las que te aportan mucho en la vida.
-Se os veía muy felices en la salida a hombros.
-Lo estábamos. Nos decíamos que bonito, que bonito. Antonio para mí es un ejemplo, un torero en el que nos fijamos los toreros. Yo te diría que es un poco mi espejo.
-Te emborracharías por la noche, por lo menos.
-Salí con unos amigos y lo pasamos muy bien.
-¿Que sí te pispaste?
-Me tomé unas cuantas copas y ahora que no tomo nada o poco se me sube pronto.
-Le he pillado con un pie en la escalerilla del avión. Destino Pachuca, México.
-De allí me iré a Lima, me hace mucha ilusión torear en la plaza de Acho. Hace mucho que no voy.
-Vives en Madrid ¿por qué?
-Es una ciudad donde me surgieron muchas oportunidades, vine hace once años y me quedé. Mi vida prácticamente la tengo allí.
-¿Y Valencia?
-Cuando voy vivo en casa de mis padres. Me gusta, volver a casa siempre es bonito.
-Hubo un momento en que andabas distanciado.
-Con mi madre. Tuve un momento delicado y bueno… pero al final te arrepientes. Ella tiene mucho carácter, pero es mi madre y la persona más importante que tengo en mi vida.
-¿Cómo andas de amores, ya se sabe que los toreros y sus amores ocupan mucho cuché?
-Estoy soltero. Me aguantan muy pocas.
-¿Cómo te cuidas?
-Como bien, me acuesto pronto, hago ejercicio…
-¿Prohibido qué?
-Nada en concreto. Hay que tener buenos hábitos y nada más.
-Me dijiste que de pronto te has vuelto muy religioso.
-De pronto no, todo tiene un proceso y hay momentos en los que estás más cerca de Dios. Ahora llevo unos años que me he acercado mucho, voy a misa prácticamente a diario. Tengo fe.
-En uno que se juega la vida a diario entiendo que la fe es un agarradero.
"La salida en hombros de Las Ventas fue tumultuosa, brutal. Una locura"
-No creo que tenga mucho que ver, pero cuando pones tu vida en manos de Dios creer es importante.
-¿Tú crees que tu afabilidad le puede restar trascendencia a tus hazañas en el ruedo?
-En algún momento sí, pero a la larga no. La vida con una sonrisa es más fácil. Algunos piensan que soy un poco alocado, pero no es así, soy una persona bastante recta.

El valenciano define la salida a hombros en Las Ventas esta Feria de Otoño como "tumultuosa, brutal, una locura".
-¿Sensata?
-También.
-¿Se torea como se es?
-Yo creo que sí.
-¿Sigues la política?
-Últimamente poco.
-¿Entonces no te pregunto por la vivienda?
-Puedes, sí, eso es un gran problema que hay que resolver. A mí me va bien pero no me he podido comprar un piso hasta este año, así que imagino a otras gentes.
-Ahorrador o manirroto?
-Me he vuelto muy mirado. He sido muy gastoso, de gastar más de la cuenta y ahora llevo las cuentas ordenadas y claras.


