ENCUENTROS
Foto: Sasha Gusov.Foto: Sasha Gusov.

David de Miranda y Ponce: talento y corazón a una

José Luis Benlloch
sábado 31 de octubre de 2026
La experiencia al servicio de la ambición: onubense y valenciano han conformado uno de los sucesos de la temporada
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La entrevista en esta ocasión es un uno más uno. Sumen, un feliz debut y una ascensión más feliz todavía; uno ha vuelto al medio ambiente donde fue referente y del que nunca se acabó de apartar y el otro se acerca, cada día un paso más, a donde soñó. Ponce y De Miranda, uno quiere la luna, el otro puede ayudarle a conseguirla.

La combinación está fusionando a la perfección, su primer capítulo, temporada 2026, ha sido una bomba, cincuenta corridas de toros y el toreo en estado de alerta. Admiración y respeto mutuo en la base de la aventura, eso se siente. El talento lidiador del primero, experiencia en el ruedo, también en los despachos, al servicio de una causa; del otro lado el coraje insobornable, un prohibido rendirse ante los imponderables, resiliencia ante el infortunio y frente a la sordera del dichoso sistema al que tanto le cuesta reaccionar, que ya se sabe, no hay peor sordo que quien no quiere oír. Curioso maridaje, en uno el valor se sustentaba en la cabeza, en el otro llega directamente del corazón.

Y en el fondo, un mantra del que resulta imposible escapar: sin torero no hay apoderado, eso lo sabe el maestro, y sin apoderado se frustran muchos buenos toreros, eso lo sabe el matador. En Huelva, tierra de revoluciones toreras, de toreros valientes y pasiones encendidas, Litri y Chamaco en la memoria, a David de Miranda, treinta y tres años, última, vale decir penúltima erupción de la temporada, protagonista principal en ese aroma a pan nuevo que inunda (felizmente) el toreo, le reciben y lo celebran con palmas por bulerías que allí definen como palmas por Huelva y por si no fuese suficiente demostración de aprecio, en su honor cantan a la muerte del tercer toro “Mi Huelva tiene una ría” recuperando una tradición que reanima la llama patria y activa la pasión por lo propio. “A mí me llena de orgullo representar a mi ciudad que me alineéis con nombres tan emblemáticos, sentir el aprecio de las gentes... es un orgullo”.

-Treinta y tres años acabas de cumplir, eso queda lejos de los llamados niños prodigio ¿ayuda?

-Yo creo que sí. Las prisas no son buenas en ninguna parte y en el toreo tampoco. Ten en cuenta que el ritmo bueno del toreo es despacio. El tiempo hace que te vayas curtiendo y madurando como persona y como torero. En un mundo en el que te juegas la vida de una manera tan directa, la madurez te ayuda a estar con la mente y con todos los sentidos puestos donde deben estar.

-Viendo tu aspecto, enjuto, fibroso, broncíneo, es evidente el cuido personal.

-Hoy día el torero cuida más que nunca su estado físico y eso ayuda para estar delante del toro con todos los sentidos alerta.

-¿Las volteretas duelen más con los años?

-Sí, hombre, claro. Ya no soy un niño y se nota y más con todos los porrazos que llevo a la espalda que son bastantes ya.

La respuesta nos lleva a la experiencia personal, digamos a un mal trago de David. Un año para recuperarse de un percance que le llevó al límite. De agosto de 2017 en Toro, Zamora, a reaparecer en Huelva en el agosto siguiente, con gran parte de ese tiempo prácticamente inmovilizado con un collarín y la amenaza de unas secuelas irreversibles, seguidas de una dura rehabilitación para superar los calambres de los brazos y la falta de fuerza. Lo superó con una disciplina férrea, si había llegado hasta allí no iba a entregarse. Viendo el desenlace, nada que no valiese la pena asumir. Una carrera tan dura, un triunfo tan caro, una resistencia tan fuerte... tantos avatares dan para una novela.

-Yo creo que eso se puede aplicar a todos los toreros. El mundo del toro es duro y es muy raro que un torero haya vivido solo las mieles sin haber pasado por el infierno al que a veces te lleva esta profesión. Afortunadamente, además de duro, el toro también es justo y pone a cada uno en su sitio y ese ha sido mi caso.

-¿Nunca llegaste a amargarte, a reñir con ese mundo que parecía no reconocerte?

-Sinceramente, sí. He tenido varias ocasiones para ello. Un percance a destiempo, una pandemia que me dejó sin la recompensa que cabía esperar de una puerta grande en Madrid, pero el peor momento llegó el año pasado, que habiendo abierto la Puerta del Príncipe solo conseguí un contrato, solo conseguí entrar en Málaga.

-Solo una tarde, solo una bala.

-Fue muy decepcionante y difícil de llevar. En esa coyuntura no sabes qué más tienes que hacer. Si aprovechas los cartuchos que tienes, si triunfas y no tienes recompensa, que era el caso, llega un momento en que dudas, en el que te preguntas qué más debes hacer. Afortunada- mente el triunfo en esa tarde de Málaga con las cámaras de Canal Sur me puso en boca de los aficionados y ya noté que...

-Que algo se movía.

-Eso.

APODERADO Y PSICÓLOGO

A la charla se ha incorporado el maestro Ponce, se le aprecia feliz, satisfecho, su nueva experiencia como apoderado está siendo un éxito. Los hay nacidos para triunfar. Sonríe cuando le felicito. David está en el camino de hacer realidad tantos y tantos sueños que le acompañaron desde niño. El de torear prácticamente a diario es uno de ellos. Está en el año de su reconocimiento, cuarenta y seis corridas hasta el momento de la entrevista y aunque no quiere pensar en las que le quedan, superstición entiendo, “prefiero pensar solo en la inmediata y que todo fluya”, ante la insistencia apunta, al medio centenar “sobre las cincuenta tardes, tenemos hechas sobre cincuenta”, cifra que nunca alcanzó y le pone ante una nueva prueba y una nueva incógnita, la de comprobar cómo reaccionará el cuerpo y la mente y los públicos...

-Yo lo estoy disfrutando. Es algo que desconocía y lo llevo bien.

-¿Cuál es la fórmula?

-Saber gestionar las emociones y los sentimientos, también la responsabilidad que pesa lo suyo, el cómo sobrellevar descansar poco, la presión y los miedos acumulados... para afrontar todo eso, estar de la mano del maestro Ponce me ha ayudado mucho. Él me cuenta detalles sobre cómo afrontaba las corridas el día que toreaba que me asombran. Se iba a jugar al golf por la mañana, incluso en las mismas tardes de la corrida, me dice.

El maestro confirma ese hábito, especie de terapia previa que practicó, especialmente durante los últimos quince años de su carrera.

-Yo no lo hacía al principio, pero me incitó Pepín Liria, vamos a jugar un partido me empujaba y descubrí sus beneficios. Aprendí que no es bueno comerte el tarro en exceso, que eso te atenaza y no te deja fluir y el toreo como todo arte cuando mejor sale es cuando fluye. Cuando la mente y el cuerpo están relajados es cuando consigues que aflore el cien por cien de tu talento. Cuando estás atenazado y te presionas, la mente no ve las cosas con claridad. Es un tema psicológico. Con David lo hemos hablado mucho.

Foto: Sasha Gusov.

El maestro sigue en su exposición. “Ahora mismo David sale presionado porque es consciente de que tiene que arrear al máximo, pero aun así le insisto en que si sale con la mente relajada todo irá mejor. Le pido tranquilidad, que el triunfo tiene que llegar, que caerá por su peso, que si no es hoy será mañana. Ser torero es lo más grande que hay y lo debe disfrutar”.

A Enrique se le ve muy en el papel de apoderado, de apoderado que ha sido torero y ha sentido todas las necesidades que precisa un torero que indudablemente van más allá de las cuestiones administrativas. Asegura que nunca pensó que lo sería, pero…

-David y yo nos hemos encontrado en los caminos. Estoy muy ilusionado, he descubierto dentro de mí una parte didáctica que des-conocía y que va a venirnos muy bien, porque un apoderado no solo es aquel que hace los contratos en un despacho, si además de la parte administrativa aporta algo más se redondea todo.

-¿Y por qué De Miranda?

-Porque desde que le vi he creído en su toreo. Me ilusiona mucho ayudarle a crecer. Le vi un aura especial y una personalidad muy definida y eso son cualidades que te las da Dios, se tiene o no se tiene, y él las tiene. Todo ello, además del valor que atesora y su calidad personal, me generó un fondo de luz que me empujó a seguir adelante. Fue un encuentro que no buscamos ninguno delos dos, pero surgió.

El maestro le da en la relación de apoderamiento un papel importante a Juan Ruiz junior, que ya estuvo junto a él en su última etapa como matador y al que considera un hermano, “un tipo legal y un gran conocedor del campo, tarea importantísima en la planificación de las temporadas”.

-Cuando la temporada inicia la recta final hay que hacer balance. Ponle nota.

-Altísima. La temporada era clave y David la ha aprovechado de manera excepcional. Todo el mérito es suyo por ser capaz de asumir la responsabilidad en un año tan decisivo. Me siento muy orgulloso de él. Te insisto, todo el mérito de lo conseguido es suyo.

-La planificación y la gestión lo entiendo igualmente muy importante.

-El torero es lo más importante.

-Volviendo al matador. David, anteriormente has citado los miedos. Viéndote en la plaza, en Bilbao mismamente, con los pitones del toro en el pecho, cualquiera lo diría.

-El miedo no solo existe, el miedo es necesario para mantener despiertos los sentidos y ser consciente de la responsabilidad que uno asume una tarde de toros y dar lo mejor de sí.

-¿El valor es la ausencia del miedo?

-Valor es la capacidad de dominar el miedo que como te digo es necesario. Cuando lo consigues eres capaz de dar lo mejor de ti.

-Siempre se dijo de Ojeda que paraba los toros con el pecho antes que nadie, prácticamente de primeras, a los diez muletazos.

-Era tremendo, desde luego, para mí el maestro Ojeda ha sido una de las fuentes de inspiración, el mayor respeto por tanto para él, pero los ganaderos hoy día han hecho un toro con más movilidad y mayor fiereza que entonces, muy preparado en los correderos que haría inviable hacerle de primeras ese parón que apuntas. Yo intento hacerlo lo antes posible, antes de que esté agotado al final de faena, pero de primeras...

AQUELLA TARDE DE BILBAO

-En Bilbao, acabada la faena, te miraba en el callejón e impresionabas. Concentrado, la mirada fija en el horizonte, agotado o eso parecía.

-Estaba vaciado. Con la conciencia tranquila pero vaciado. Había hecho lo que podía ante mis toros, lo que requería una tarde de esa responsabilidad y en ese momento había soltado la adrenalina y estaba volviendo a mi estado natural, volvía a tener los pies en el suelo.

-¿Con qué ánimo sales a la plaza?... ¿a que sea lo que Dios quiera?…

-Salgo con la intención de entregarme, a dar todo lo que esté en mi mano… -habla despacioso, midiendo las palabras…- salgo a darlo que el aficionado se merece y a corresponder al toro que entrega su vida. Esa es la mentalidad con la que salgo a la plaza.

-¿Siempre?

-Siempre. Otra cosa es que siempre lo consiga, pero ese es mi ánimo. No es fácil pero la mentalidad es esa.

Algo que siempre os pregunto: ¿esto del toro es tan bonito como habías soñado o tan duro como a buen seguro te decían?

-Cuidado con lo que sueñas que se cumple… se suele decir y en mi caso se está cumpliendo. Llevo diez años de matador de toros y he pa-sado por muchos momentos diferentes, pero ninguno ha sido tan bonito como este. Torear seguido, saber que cada tarde tengo que dar lo mejor de mí, sentir que los aficionados me esperan y me exigen más, es muy bonito. Es tal como había soñado o mejor.

-¿Notas que te van exigiendo más?

-Sí, pero dentro de una corriente positiva. El aficionado me espera, ha escuchado quien soy y me tiene como una novedad y ante eso el reto es no decepcionar. Esa es la exigencia, responder a las expectativas. Ojalá algún día se me exija como figura del toreo que es donde la exigencia es máxima.

-¿Verte anunciado con las primeras figuras te presiona?

-Sí, pero para bien, más que presión es estímulo. Tienes el referente de tus aspiraciones allí mismo, sabes el nivel que tienes que dar para para no quedarte atrás y además estas donde soñabas. En mi caso es lo que llevo persiguiendo diez años. Ser consciente de ello, estimula.

David tiene un aura especial y una personalidad muy definida, cualidades que te las da Dios, que se tienen o no se tienen

-David, ¿cuáles son tus referencias artísticas?

-Mis grandes referentes han sidoJosé Tomás, Paco Ojeda… y también las figuras actuales. Hoy día con los vídeos y las redes tenemos al alcance la posibilidad de beber de muchas fuentes, pero lo importante, como torero y como artista, es aflorar tus propios sentimientos y ser uno mismo.

-A propósito de estilos, tú y Ponce, ahora tan unidos, pero con conceptos lidiadores tan diferentes. O eso me parece.

-Lo tuvimos claro desde el principio. El objetivo es buscar la evolución y la mejora manteniendo siempre la personalidad que es uno de los valores que el maestro siempre destacó de mí.

-¿Crees en la suerte?

-Es necesaria y más en esta profesión en la que hay tantos factores que uno no controla. Pero la suerte te tiene que llegar con una preparación y una disciplina bien hecha porque de lo contrario, aunque tengas suerte no serviría para mucho.

-¿Por qué Ponce?

-Yo era consciente que mi carrera necesitaba de una evolución artística y quién mejor que el maestro para ayudarme. Tenía otros ofrecimientos, pero me incliné por él y me satisface no haberme equivocado. He comprobado que antes que nada primero mira por la persona y luego por el torero y eso es muy importante para mí, ninguna empresa lo hubiese hecho.

-Has hablado de evolución.

-En ello estamos. El invierno ha sido muy importante para ello y sí, lo he notado.

-¿Se ha traducido en la plaza?

-Sí, pero aún se verá más. Muchas veces la obligación de triunfar hace que salgas presionado o muy presionado y no te termines de soltar, pero poco a poco saldrán cosas que ya hemos visto en el campo. Estamos muy ilusionados en el resultado de esa búsqueda.

-¿Llegaste a torear con él?

-En dos ocasiones, una tarde en Huelva y otra en Villanueva delArzobispo.

-Le pillaste mayor, le darías un baño al maestro.

-No. En Huelva salimos a hombros los dos, bueno salimos a pie porque estábamos en pandemia y no se podía, y en Villanueva él indultó un toro.

-¿Le hablas de usted?

-Sí, claro.

-¿Y se deja?

-Es lo que toca. El toro inculca valores como el respeto y yo se lo tengo por su condición de figura y por la edad. Además, en casa también me inculcaron esa educación desde niño.

Foto: Sasha Gusov.

LA DEVOCIÓN EN UN PAÑUELO

-¿Cómo andas de manías?

-Bien, no tengo.

-¿No tienes?

-Ninguna significativa. Bueno las propias como las de comenzar a vestirme por el lado derecho o cosas así que cualquiera tiene, pero no por ser torero.

-¿Y devociones?

-Mi devoción es el toro. Es a lo que entregó mi vida todos los días, al toro y a mi familia.

-Entrego mi vida al toro… ¿eres consciente de lo que significa eso?... ¿o se dice por rutina?

-Las dos cosas. Se dice mucho por rutina, hasta parece una coletilla, pero cuando estoy delante del toro tengo esa mentalidad, de entrega total.

-A propósito de las devociones, no hay altar en la habitación.

-No. Llegó un momento que me agobiaba. Quería tener todas las imágenes bien puestas y poner más y más, ya no tenía espacio ni tiempo. Ahora llevo un pañuelo que lo llevó la Virgen de la Misericordia de Huelva cuando salió en procesión. Lo llevé puesto la tarde de la Puerta del Príncipe de Sevilla y la de Málaga, y decidí llevarlo todas las tardes.

-¿Tú mejor tarde esta temporada ha sido Bilbao?

-Ha sido una de ellas, pero también la de Sevilla.

-Elige.

-En Sevilla, un toro como el de El Parralejo me permitió torear artísticamente de otra forma que en Bilbao, donde quizá hubo más emoción porque el aficionado percibía de manera directa el peligro que estaba corriendo. Fueron dos formas distintas de emocionar y las dos necesarias. Tener registros para enfrentar a los dos tipos de toro, uno que puede embestir mejor y otro con más emoción, es lo que persigo.

-Hubo más tardes.

-Sí, claro. Las dos de Málaga que salí por la puerta grande, la tarde de Pamplona, que también salí a hombros, la de mi Huelva en la que corté un rabo… fueron tardes que marcaron la temporada..

-¿Y tardes de las otras, de las chungas, de las que te encontraste con algún toro cabrón, de los de si lo sé no vengo?

-Toros de esos los ha habido, varios, pero afortunadamente me salieron en algún sitio de menos repercusión. Cuando me los encontré, porque siempre te los encuentras, resolví e hice una lectura positiva.

LA PASTA Y EL ROMANTICISMO

-¿Qué buscas en el toro?... ¿pasta?...

-Le mentiría si dijese que no. Quién se juega la vida por el amor al arte. Hay mucha coletilla en el vocabulario del toreo que solo son eso, coletillas. Se habla de romanticismo y el romanticismo con una becerra en el campo está bien, pero en la plaza delante de un toro con dos puntas que te puede echar mano, cabe poco romanticismo como no vaya acompañado de la posibilidad de ponerte millonario. El dinero es una motivación importante.

-¿Preguntas por la pasta antes de torear?

-No, no quiero que me condicione. El dinero es necesario, pero no es mi prioridad, es una consecuencia de lo que generas.

-¿Y más allá de lo económico qué hay?

- Sensaciones muy personales. Expresarte artísticamente delante de un toro es una sensación inigualable que no está pagado con dinero. Emocionar al público delante de un toro fiero, lo mismo.

-¿Ya llegó ese dinero que te estimula?

-Después de diez años de carrera ahora me empieza a quedar algo.

-¿Qué día te llevaste el primer alegrón con la pasta?

-Cuando vas por los mínimos poco beneficio te queda y en esa situación Huelva siempre ha sido la plaza que me ha permitido vivir en torero el resto del año. El sustento para mis inviernos. Ahora eso ha mejorado.

Y a la vista el cierre de temporada en Zaragoza, gran estación término y como broche la mar de personal la recuperación de un festival en su Trigueros natal que se dejó de hacer en 2012 y para el que cuenta con la participación de Enrique Ponce y del novillero de la tierra GuillermoLuna. Ni que decir que se agotaron las localidades en tiempo récord, ya saben lo que es Huelva con sus toreros.

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