Hace pocos días se conoció mediante un comunicado el fin del apoderamiento entre Julián Guerra y Borja Jiménez. El apoderado salmantino y el matador de toros de Espartinas han decidido, esta vez de común acuerdo, poner punto final a una de las trayectorias profesionales más fructíferas de los últimos años.
Desde la independencia, ambos han encarnado un claro ejemplo de meritocracia: cómo a base de esfuerzo, entrega y dedicación a un sueño se puede relanzar una carrera desde cero hasta situarla en los carteles de mayor relumbrón de las ferias, saliendo triunfador de la gran mayoría de ellas. Una historia de lucha y superación ante las adversidades, las grandes empresas y las exigencias de un sistema donde nunca es fácil abrirse paso.
Entre ambos quedan las buenas palabras y una admiración sincera. Julián Guerra no escatima en elogios hacia el torero de Espartinas a la hora de valorar este cierre de etapa: "Borja ha conseguido con su toreo lo que yo soñaba para él", señala rotundamente, quitándose protagonismo: "Yo solo lo he acompañado, el mérito es únicamente suyo".
El apoderado salmantino reflexiona en Aplausos sobre los sentimientos que le deja este camino compartido: "Estoy muy agradecido por la confianza que ha tenido en mí. Si he cometido errores, me hubiera gustado hacerlo mejor, pero he puesto toda mi entrega y mi voluntad. Estoy enormemente agradecido a Borja, que es un gran torero, por haber confiado en mi trabajo. Él ha conseguido con su muleta, su espada y sus muslos simplemente lo que yo soñaba para él. Ha sido una etapa muy bonita; todo tiene su inicio y su fin, pero espero que le vaya muy bien a partir de ahora, porque su triunfo siempre será el mío. Le deseo de corazón todo lo mejor".
Julián Guerra echa la vista atrás con la satisfacción del deber cumplido y eternamente agradecido a Borja, pero también con la mirada puesta en la dimensión que alcanza su ya ex pupilo: "Hemos conseguido muchas cosas juntos, pero sé todo lo que le queda aún por demostrar, que es mucho. Borja es un grandísimo torero", concluye.

