Víctor Puerto recibió una gran ovación de reconocimiento antes de que el primero saltara al ruedo. Sin embargo poco pudo hacer más allá de tres magníficas verónicas, mecidas y sentidas, ya que el de Araúz de Robles se dañó una mano y su matador optó por abreviar, tumbándolo a la primera. Silencio.
Daniel Luque adornó su labor frente al manejable, noble y soso segundo, de esa difícil facilidad que atesora el de Gerena. Dos trincherazos y un cambio de mano en el tramo inicial fueron simplemente soberbios, si bien la condición de su antagonista minimizó la brillantez posterior, recuperada en la gran estocada final. Oreja.
Faena de gran mérito la de Samuel Navalón al incierto tercero, con el que expuso sin vender nada. Lo llevó en línea recta sin molestarlo, aguantando las dudas del de Araúz de Robles, al que tumbó a la primera aunque necesitó de un descabello. Oreja tras aviso.
El cuarto fue un toro con calidad que permitió a Víctor Puerto despedirse de su plaza con un toreo armónico, fácil, de mayor altura al natural, sin apretar en exceso a su antagonista para que le durara, como así fue. A la postre le fueron concedidas dos generosas orejas en pago no a una faena, sino a una carrera.
Labor de insistencia y arrimón de Daniel Luque ante el apagado quinto, al que acabó arrancando una oreja que le abría la puerta grande.
El sexto brindó nobleza y clase a su matador y Navalón lo lanceó con soltura a la verónica, mientras que con la muleta se la dejó valerosamente en la cara para ligar, fundamentalmente por el pitón derecho, sin renunciar al arrimón final con el toro venido a menos. El contundente espadazo sumó para que por el palco asomaran los dos pañuelos.
Ciudad Real. Jueves 20 de agosto de 2026. Toros de Araúz de Robles. Corrida muy bien presentada, de juego dispar, destacando cuarto y sexto. Víctor Puerto, silencio y dos orejas; Daniel Luque, oreja y oreja; y Samuel Navalón, oreja tras aviso y dos orejas. Entrada: Media plaza.
