TAL DÍA ESTA SEMANA… 8 DE DICIEMBRE DE 1982

Bogotá alumbra a Rincón, el César del toreo

Alfonso Ávila
lunes 05 de diciembre de 2022
El diestro colombiano recibió la alternativa con el toro Filigrana de la ganadería de Vistahermosa en la plaza Santamaría

Con lleno total en los tendidos de la plaza de toros Santamaría de Bogotá, se celebró la primera corrida de la feria colombiana. Se lidiaron seis toros de la ganadería de Vistahermosa, terciados de presentación y bravura. Antoñete, vuelta al ruedo y silencio, José María Manzanares, ovación y silencio, y César Rincón, que tomaba la alternativa, vuelta al ruedo y vuelta al ruedo.

Vestido con un terno blanco y oro, recibió la alternativa el colombiano César Rincón, de diecisiete años de edad, de manos del madrileño Antonio Chenel “Antoñete”, con testimonio de José María Manzanares. Tal y como relataba el semanario Aplausos aquellos días: “El nuevo diestro César Rincón entusiasmó con el toro de la ceremonia y recibió ovación en varias tandas con la derecha y al natural. Pinchó en dos oportunidades. Vuelta al ruedo. Con el sexto llegó a las puertas de un gran triunfo, pero la espada le negó los trofeos. Mató al segundo descabello. Vuelta y salida en hombros”.

El veterano torero español Antonio Chenel “Antoñete” dio muestras de gran escuela con su primero, al que toreó con temple por circulares con la derecha y en dos tandas de naturales, dos pinchazos y estocada. Vuelta al ruedo. Estuvo breve con el cuarto, áspero y difícil. Tres pinchazos y dos descabellos. Silencio.

José María Manzanares lanceó bien al tercero de la tarde, pero con la muleta la faena careció de relieve, pues el astado rodó varias veces dolido de los cuartos traseros. Estocada y descabello. Con el quinto no se acopló. Dos pinchazos y un descabello. Silencio.

Como confiesa el propio diestro colombiano en su libro autobiográfico “César Rincón, de Madrid al cielo” de Javier Villán: “Preferí entrar en el sorteo, aunque Antoñete y Manzanares le dijeron a Efraín Olano que escogiera el toro de la alternativa. Fue el detalle cariñoso de los dos maestros. Había un toro muy bonito que gustaba a todos y querían cedérmelo. A cambio, me quedaría también con el que parecía de menos garantías. Hablé con Olano y decidimos sortear. No recuerdo a quién tocó el toro bonito que gustaba a todos. Da igual, para ninguno fue una tarde gloriosa. Pero yo había cumplido ya el ritual de mi consagración torera: había tomado la alternativa”.

Nueve años después, llegó su consagración como gran figura del toreo. A pesar de haber toreado en Europa como novillero ese año de 1982 y de haber sumado algunos festejos como matador de alternativa en campañas sucesivas, era considerado la gran figura de su país pero le faltaba el ansiado triunfo al otro lado del charco. De la mano de su apoderado Luis Álvarez, aprovechó una oportunidad en el mes de abril de 1991, con una dura corrida de Cuadri que le valió para entrar en el ciclo isidril de ese mismo año. Así, el 21 de mayo desorejó al toro Santanerito de Baltasar Ibán, y apenas veinticuatro horas después, sustituyendo a Fernando Lozano, hizo lo propio desorejando a un astado de Murteira Grave. Y aún saldría en hombros en dos ocasiones más, en la Beneficencia en mano a mano con Ortega Cano en la lidia de toros de Samuel Flores y en la Feria de Otoño, donde triunfó frente a un complicado toro de Moura. Estas cuatro salidas consecutivas a hombros por la puerta grande de Las Ventas en una misma temporada le llevaron a consolidarse como una auténtica figura del toreo.

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