ENTREVISTA
Curro Durán, en la Maestranza de Sevilla. Foto: ArjonaCurro Durán, en la Maestranza de Sevilla. Foto: Arjona

Curro Durán: “Mi padre me tenía distraído con el fútbol, pero siempre quise ser torero”

Juan Luis Adrada
miércoles 22 de mayo de 2024
El novillero sevillano, a unos días de su alternativa -será este sábado 25 de mayo- en su localidad natal, Utrera, atiende a Aplausos con la ilusión desbordada: "Llego muy contento, ilusionado y feliz", asegura

Apenas unos días le quedan ya a Curro Durán para afrontar su alternativa, prevista para este sábado en La Mulata, la plaza de toros de Utrera, su tierra, y acartelado con Alejandro Talavante y Pablo Aguado para lidiar toros de Luis Algarra. Todo un lujo para cumplir un sueño.

Es Curro un caso peculiar dado que, siendo torero de dinastía -todos recordarán a su padre, del mismo nombre- apuntó maneras como futbolista y apenas vivió el ambiente taurino de pequeño en casa, tratándose casi de un tema tabú, quizá por aquella protección paterna por evitar que su hijo tuviera que vivir ese importante sacrifico que supone querer ser torero, en busca de la gloria de ser figura, aquello que reflejan las paredes de la escuela taurina de Madrid que dice: “Llegar a ser figura en el toreo es casi un milagro”. Ahora, con la madurez del camino y de los años (nació un 12 de agosto de 1993) va recogiendo sus frutos y consiguiendo metas, la primera, doctorarse como matador de toros.

-¿Con qué sensaciones llega a la alternativa?

-Llego muy contento, ilusionado y feliz porque llega la meta que todo el que quiere ser torero sueña.

-La alternativa se intentó que fuera en Sevilla pero no pudo ser. Será en su tierra, en cartel con dos figuras.

-Que hubiera sido en Sevilla habría sido algo más que soñado para cualquier torero, en mi caso creo que me lo gané en la plaza tanto el año pasado como el anterior, pero no pudo ser y qué mejor que en la tierra en la que he crecido, mi pueblo, con mi gente y con dos figuras del toreo de las que se anuncian en todas las ferias. 

Curro Durán, toreando sobre la derecha en Sevilla. Foto: Arjona

-El año pasado dejó muy buenas sensaciones en la Maestranza en una tarde en la que cortó una oreja pero que pudieron ser dos. ¿Es esto un buen punto de partida de cara a esta nueva etapa?

-Para mí, sí; nadie mejor que uno mismo sabe el trabajo que cuesta llegar a Sevilla o a cualquier otra plaza en mi situación, prácticamente sin tener nada y que todo dependa de ese día y que salgan las cosas. En este caso no como uno sueña, porque lo que uno quiere es abrir la Puerta del Príncipe, pero han sido dos años seguidos cortando oreja en esa plaza sin rodaje apenas. En 2023 fue el presidente quien no quiso conceder aquella segunda oreja porque él consideró que la primera entrada a matar hizo metisaca cuando lo que pasó es que dio en una banderilla y resbaló. Aquello me mermó mucho porque no es lo mismo irse con una oreja que con dos, ni la repercusión tampoco. 

-¿Cómo se vivía el toreo en casa?

-Desde que tengo uso de razón siempre he tenido esa cosa de querer ser torero, pero en casa, que apenas recuerdo las últimas actuaciones de mi padre, que fueron en torno a los años 1999 y 2000 en los que apenas toreaba ya, yo cumplí seis años y por aquella época era de los que más destacaba jugando al fútbol en el colegio y mi padre me apuntó a un equipo, por recomendación también de los profesores. Con esto me tuvo distraído del toreo, él me tenía apartado de aquellos círculos. De pequeño en casa nunca he hablado de toros con él, de hecho yo veía los toros solo en la televisión y nunca me quería llevar a los toros hasta que por fin ya lo convencí una vez para que me llevase a la Maestranza y ahí empezó a picarme ya más fuerte el gusanillo aunque no sería hasta años más tarde cuando decidí tomar el mismo camino que él cogió. 

-Es algo que lejos de venir inculcado en casa, nació de ti y se encontró tu padre casi a la fuerza.

-Sí, de hecho yo entrenaba a escondidas de él, iba a tentaderos también sin que él lo supiera, aunque mi madre sí. Yo no tenía carnet de conducir y ella nos dejaba el coche para que nos llevase un amigo. A partir de ahí fui tomando cada vez más contacto con el mundo del toro hasta que ya mi padre se enteró, lo aceptó y empezó a ayudarme. 

Curro Durán tomará este sábado la alternativa en su tierra: Utrera. Foto: Arjona

-Pasados esos inicios, viene luego un largo periodo como novillero con picadores, ¿cómo han sido esos años?

-Cuando ves que otros compañeros están toreando y tú no, además con el problema que tuve durante cerca de año y medio tras mi debut que no pude torear por una lesión de ligamento en la rodilla, he sentido siempre que tenido que ir un poco forzado, nunca al cien por cien y preparado. La situación te obligaba a ir a Madrid o Sevilla sin rodaje alguno e intentar que suene la flauta, sin poder entrar en los pueblos antes para rodarte. No tuve apenas continuidad y me marché un año a México, que fue donde cogí esa madurez y confianza gracias a la regularidad toreando. Ya cuando regresé, vino el COVID y estuve desde noviembre de 2019 hasta junio de 2022 sin ponerme un traje de luces y con apenas dos tentaderos en el cuerpo. 

-Además, lleva en paralelo su formación universitaria, concretamente es estudiante de ADE en Sevilla.

-Con la incertidumbre que trajo el COVID y después de no terminar los estudios, decidí retomarlos. Aprobé el acceso a la universidad y quieras o no te evades también de estar pensando si toreas o no y darle vueltas a la cabeza. 

-Y por estas fechas, que imagino que estará de exámenes, y con la alternativa (el otro doctorado) a unos días, ¿cómo lo está llevando?

-Efectivamente, me ha pillado con los exámenes y resulta agobiante por momentos. Piensas en entrenar, en estudiar, en sacar tiempo de donde no lo hay… pero es bonito también ir a las clases, tengo compañeros e incluso algún profesor que saben de mi profesión, que van a verme aunque paso desapercibido con la mayoría. Tampoco se recibe ningún trato de favor, de hecho alguna vez he tenido que pedir algún permiso o algún cambio de examen, pero las normas son las mismas para todos. ¡Alguna vez sí que me han hecho el favor!

-¿El vestido que va a lucir en su alternativa tiene tintes especiales?

-El vestido lo hemos diseñado con el mismo bordado del que lució mi padre en su alternativa, al que hemos añadido un bordado concreto mexicano como agradecimiento a todo lo que esa tierra me ha dado. Es un vestido que personalmente me gusta muchísimo y que espero también que dé que hablar. Un vestido con historia. 

-¿Cómo definiría su concepto del toreo?

-Intento torear despacio, es lo que más busco y más me obsesiona. Me considero un torero clásico e intento buscar mi propia personalidad. Hacer el toreo puro siempre como yo lo siento.

-¿Qué cabe esperar a partir de la alternativa?

-Que salgamos los tres a hombros, redondear la tarde con esa magnífica noticia para mí, para Utrera, con una gran entrada y a partir de ahí, torear todo lo que se pueda este año con las miras puestas para el año próximo volver a Sevilla ya como matador. 

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