La revolera

De casta le viene al galgo

Paco Mora
viernes 21 de junio de 2019
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He Visto a Manuel Caballero, hijo del matador de toros albacetense del mismo nombre. Ha sido en Alicante, en un festival en el que han participado varios alumnos de diferentes Escuelas Taurinas, entre ellos una muchachita más valiente que un tejón. Todos han demostrado un buen nivel. ¡Que gran labor están haciendo las Escuelas Taurinas! Pero el que ha sobresalido con una torería y un conocimiento de las suertes del toreo de verdadero asombro ha sido Manolo Caballero, que le ha arrancado a su bravo novillo las dos orejas y el rabo, saliendo en hombros por la Puerta Grande.

Caballero hijo es poseedor de un empaque impropio de su edad y su corta experiencia. Tal parece que nació vestido de torero. Iba de dulce y le sienta el traje corto como si lo llevara desde que estreno el primer pantalón. Ni un tirón, ni un arrebato de principiante, todo medido, serio, cabal y con un temple y una armonía fuera de serie. La plaza, casi llena, se volcó en oles a su toreo serio, preciso y de calidad, más propio de un torero con varios años de alternativa que de un debutante.

Su oponente era, como es natural, un becerrote que ha embestido de manera incansable, pero el torero en ciernes ha afrontado su lidia como si llevara doscientos becerros estoqueados. Su estocada ha sido definitiva y en el hoyo de las agujas. ¿He visto nacer un torero? Eso el tiempo lo dirá, pero hacía mucho tiempo que no había presenciado la presentación en público de un chiquillo que quiere ser torero, con las condiciones de este albaceteño al que desde hoy no hay que quitarle la vista de encima. Entre otras cosas porque de casta le viene al galgo

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