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El 15 embistió desigual, tuvo guasa y regeneración

El año se ha echado sin haberse definido claramente, con sensaciones para todos los gustos. En realidad embistió desigual.

Por un lado dio opciones a los jóvenes de la renovación, y si no las dio se las cogieron que es una fórmula excelente para sacar cabeza en esto del toro, y dejó una ristra de nombres propios que a poco que persistan deberían estar llamados a resolver problemas mayores. Por otro lado embistió bronco, con guasa de la chunga por toda esa moda de estulticia y maniqueísmo que nos invade buscándole las femorales a la Tauromaquia, una corriente que aún se agravó más los últimos meses por la ineptitud de la clase política que, a falta de planes y proyectos, disimula zarandeando el toreo y los gustos de tantos y tantos españoles, incluida la cultura de sus mayores.Ellos, que hablan de respeto y defienden las minorías, no tienen empacho en contradecirse agrediendo a los que, por cierto, no somos minoría por mucho que ese sea su objetivo. Felizmente aún les queda un trecho para lograrlo.

Entre esos personajes está cogiendo vuelo el alcalde de Valencia, Ribó le llaman, el hombre de la bicicleta y la inoperancia, el mayor enredador del tráfico que se conoce, que en pleno desvarío ha acabado parangonando los toros con la Inquisición, el maltrato de género, la ablación y con no sé cuántas salvajadas más fruto de su delirio y falta de respeto a los miles y miles de ciudadanos a los que debería atender y defender en sus derechos. Pues ahí está el hombre y sus alcaldadas, dando ejemplo de intolerancia. Su actitud y su discurso es materia para La Fundación a la que suponemos acumulando casos contra los que actuar y nombres de los que defendernos. Para eso nació. A los Ribó&Cia no se les puede dejar campar a sus anchas. De momento, quien le planta cara por estas latitudes es la Federación de Bous al Carrer y la Unión Taurina, nuestro ánimo y reconocimiento, cuyos directivos andan batiéndose el cobre con tiento y temple. Justo lo que no gasta la autoridad, que sólo con verles parece templarse.

Ese es pues el dolor del 15 que venía del 14 y del 13 y de más atrás y no crean que en este lado del debate no tenemos culpa ni responsabilidades en la incubación de semejante plaga, pero no es hora en que convenga la autoflagelación. El enemigo son ellos y hay que posicionarse frente a ellos y sin perder el sentido de la autocrítica buscar salidas que mejoren la autoestima. Tengamos cuidado con los radicalismos internos, que en estos momentos les pueden servir en bandeja a los enemigos de la Tauromaquia un servicio de quintacolumnismo que sería letal. En el toreo también debe ser tiempo de pactos, de suavizar posturas, de acercar público y afición y profesionales, de que todos cedan. Y no sólo es posible, es necesario.

La satisfacción del 15 ha sido la aparición de nuevos toreros, los López Simón, Garrido, Roca, Fortes, Del Álamo… y un buen etcétera además de los que vienen por detrás acercándose a la alternativa con fuerza. Nos alegra tanto su aparición, necesitábamos tanto de la regeneración que los hemos mentado hasta la saciedad, los hemos coronado tan aprisa tan aprisa que muchas veces tengo la sensación de que hemos pasado la raya del exceso. Y no sería justo echarle sobre sus hombros la responsabilidad que no les corresponde como tampoco lo sería eliminar o ningunear a los consagrados. Cada uno tiene un sitio y todos son pocos para sacar esto adelante. Lo que sí es imprescindible es ajustar el cedazo, porque ni por figura se es mejor in aetérnum, ni mucho menos imprescindible, ni es tiempo para vedetismos ni exigencias irreales ni sólo por ser joven se debe torear. La fórmula a aplicar no es una rareza más allá de que se utilice poco: que toreen los que hagan méritos, los que tengan condiciones, los que atraigan, los que señale el público del que tanto nos olvidamos porque sus gustos no son los nuestros... los que traigan vida al toreo. De momento hay un manojo de nombres que cumplen los requisitos para alcanzar el objetivo.

Ellos son la esperanza y han marcado el camino a seguir. Tienen el mérito de haberlo logrado en un territorio hostil y poco propicio, con el señor sistema de las narices al que tantas responsabilidades echamos encima, jugándoles a la contra, así que valgan de ejemplo de qué hacer: arrimarse, generar interés y olvidarse del victimismo… Está todo inventado sólo que ahora es más necesario que nunca hacerlo patente. Por todo esto, para el 16 hay tarea para todos, hay ilusión y hay urgencias.

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El 15 embistió desigual, tuvo guasa y regeneración

José Luis Benlloch

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