Los grandes triunfadores de la noche en Campo Pequeno fueron los forcados, que con técnica y coraje protagonizaron con grandeza y valentía pegas a los toros de Antonio Silva, que llegaban casi enteros a los brazos de los mozos por su falta de entrega en la lidia a caballo. Por eso, sin duda, la noche fue de los forcados, ese símbolo tan importante en la tauromaquia portuguesa.
De las valerosas pegas, ganó el trofeo en disputa entre los mozos de Montemor y Vila Franca, la quinta pega de los forcados de Vila Franca. Una pega con una valerosa intervención también del forcado primero ayuda.
La noche para los cavaleiros estuvo muy condicionada por el encierro de Antonio Silva, saliendo en primer lugar a la plaza Paco Velasquez para confirmar su alternativa en Portugal, después de confirmarla el jueves en Las Ventas. Alargó en exceso la faena, más de lo qje mereció y posibilitó el toro. Sobre las suertes intentó mostrar su capacidad y agradó a los tendidos con las dos últimas suertes citando con una cabriola y marcando al pitón contrario sus dos últimas.
Luis Rouxinol, que normalmente puede con todo tipo de toros, no tuvo su día. Irregular en los rejones y en las banderillas, clavó como pudo, intentando ir siempre de frente al toro.
Gilberto Filipe, que destaca en la doma vaquera, lleva agregado a su nombre los más importantes triunfos. Consiguió la primera vuelta al ruedo de la noche. Y lo hizo a pesar de la falta de condiciones del toro, pero también de una manera, en mi humilde opinión, al final de su lidia de una manera "menos ortodoxa", llegando a los tendidos con una suerte al violín, banderilla corta y de nuevo otra suerte al violín.
Ante un toro que salió con muchos pies pero mermado por un volatín tuvo vérselas Filipe Gonçalves. La segunda vuelta al ruedo de la noche fue conseguida por este rejoneador y animó al público en sus dos últimas suertes citando con tres levadas y marcando al pitón contrario.
Manuel Telles Bastos estuvo elegante y directo como él solo sabe. Ante un toro deslucido, puso todo lo que le faltaba a su oponente.
La actuación de Andrés Romero estuvo condicionada por su toro. El onubense estuvo perfecto en la segunda banderilla. Fue lo más destacado de su actuación.
Vasco Veiga, con una presentación digna, tampoco obtuvo vuelta, pero dio un aire de frescura y querer.
Lisboa (Portugal). Viernes 21 de agosto de 2026. Toros de António Silva, que condicionaron la mayoría de las lidias por su mansedumbre. Paco Velasquez, que confirmó alternativa, silencio; Luis Rouxinol, silencio; Gilberto Filipe, vuelta; Filipe Gonçalves, vuelta; Manuel Ribeiro Telles Bastos, silencio; Andrés Romero, silencio; Vasco Veiga, silencio. Actuaron los Forcados Amadores de Montemor y Vila Franca, que se disputaron el trofeo Manuel Trindade en su primera edición en memoria del forcado fallecido la pasada temporada en el ruedo de Campo Pequeno. Entrada: Más de dos tercios.
