Inauguró la función un toro noble de Juan Pedro Domecq, fácil para estar delante. Rematado y bien comido. No sobrado de poder, pero de buena condición. José María Manzanares firmó una faena de menos a más, sin apretar al toro en las primeras series, llevándolo en línea recta. Cuando le exigió, que fue en una única tanda sobre la mano derecha, el toro respondió. Una faena plana. La espada, aunque al segundo intento, funcionó como un cañón. Una extraordinaria estocada.
De pitón blanco y buena expresión el segundo. Guapo el juampedro. Talavante se templó por airosas chicuelinas. Y Roca Rey entró en escena por altaneras, ya clásicas en su repertorio. Brindó Alejandro al público una faena ligada, templada y bien resuelta. De mayor y mejor expresión en el toreo al natural. Con ese puntito de embestir recto y sin terminar de humillar, el toro tuvo un manejo sencillo. Lo mató de una estocada contraria y paseó la primera oreja de la tarde.
Un tremendo chocazo se dio el jabonero tercero contra el burladero de capotes. Medido el castigo en el caballo como es norma en Roca Rey. Tras el brindis al público, tres estatuarios y al cuarto se cayó a plomo el toro. Pareció acusarlo el juampedro, de poca vida, falto de bravura. Pasó poco en la faena hasta que Roca Rey acortó distancias, se montó encima del toro y entre pitones, con el toro ya muy venido a menos, le dio a la parroquia lo que esperaba ver: un arrimón que les entusiasmó. Un desplante tirando la muleta y las bernadinas acabaron de caldear el ambiente. Una estocada trasera. Parecía que podía caer la oreja pero la presidenta se puso a contar pañuelos y no atendió la petición.
Más descarado de pitones el cuarto, se comportó en el aire del primero de la tarde. Tuvo buen trato, sencillo, noble. José María Manzanares dejó una faena abundante, de muchos muletazos pero sin eco. Ni la música sirvió para animar aquello. La espada tampoco fue el tapabocas esta vez. Media y descabello.
Valencia. Viernes 17 de julio de 2026. Toros de Juan Pedro Domecq. José María Manzanares, silencio tras aviso en ambos; Alejandro Talavante, oreja; y Roca Rey, ovación con saludos tras petición y aviso. Entrada: Más de tres cuartos de plaza.
Foto: Antonio Vigueras
