Román fue fea y violentamente cogido por el cuarto cuando lo pasaba de muleta. Una dura cogida que sobrevino al instrumentar un muletazo sobre la mano derecha, momento en que el astado no obedeció al toque y lo encunó con saña, cayendo al suelo Román, donde de nuevo hizo presa el de Adolfo dándole dos severos pitonazos en la espalda, siendo levantado de nuevo. Afortunadamente ahí consiguió zafarse Román y aunque dolorido, siguió de forma heroica la faena, jugándose el tipo en todo momento hasta arrancar una oreja de mucho peso y mérito.
Tras dar la vuelta al ruedo con el premio, se fue por su propio pie a la enfermería para ser infiltrado. Posteriormente regresó al ruedo tras ser atendido y salió a lidiar al sexto, del que cortó una oreja saliendo en hobros a la postre con Antonio Ferrera en una tarde histórica.
