A por todas salió Aarón Palacio a por el alto y basto quinto, al que recibió con una larga cambiada en el tercio y tres soberbios lances. Pronto en banderillas, se lució con los palos Juan Sierra, ganándole muy bien la cara. De embestida más bruta y deslucida, lo fue metiendo en el canasto Palacio, en una labor seria y firme hasta extraerle cuatro naturales de mucho mérito. Pero ya no quiso más el de La Quinta, que lo volteó de manera espeluznante, cayendo de fea manera contra el suelo sobre su cuello. Se rehizo sin apenas mirarse y con mucha raza, volvió a la cara de su oponente en una labor muy seria que remató de estocada muy tendida que no hizo efecto. El puntillero lo levantó dos veces y sonó un aviso. El público demandó la oreja con fuerza como premio a su actitud y coraje. Posteriormente pasó a la enfermería aquejado de dolor en el hombro.
Bajo, serio y más hechurado en santacoloma fue el segundo, al que ganó terreno a la verónica Aarón Palacio rematando con una buena media. Lo picaron trasero y acudió pronto en banderillas. De embestida vibrante y con mayor transmisión, se dobló con él en el inicio de faena el torero maño, que le cogió pronto el sitio y lo administró bien en series cortas y muy bien estructuradas. El de La Quinta se lo echó a los lomos al final de la faena sin aparentes consecuencias cuando el toro tuvo menos ímpetu. Remató con un torero cierre por alto en una labor medida y bien calibrada. Estocada trasera y desprendida. Ovación con saludos.
