Tras la tempestad, la calma. Al alboroto mediático de la FIT le siguió la serenidad informativa. Tiempo de análisis y espera. El estreno en feria mayor va a ser en Valencia, donde la concesión definitiva de la plaza, enredada en una burocracia demasiado espesa, parecía no acabar. El cómo se monten las Fallas y con quién comenzará a dar información real de lo que se avecina con el nuevo ajedrez empresarial. Simón, que no quiere hacer declaraciones formales ni personales para resaltar, entiendo, el carácter corporativo del nuevo grupo, sí ha puntualizado que con la FIT han sumado medios y no ideas, que cada plaza seguirá siendo cada plaza y cada cual tendrá su responsabilidad como hasta ahora: “Ni yo voy a hacer Olivenza ni Cutiño hará las Fallas”. O sea los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Eso está bien. O muy bien. Esperemos que les respeten la idea. Al fin y a la postre, uno y otro, se han distinguido por su bien hacer en sus territorios y lo que funciona no se toca. O no debe tocarse. Ahí están las Fallas del año pasado o Zaragoza u Olivenza. Y de Bailleres nadie tiene nada que decir ni debe ser tonto para desbaratar lo que funciona. Por tanto, y como no hay ninguna regla que diga que bueno sobre bueno tenga que dar malo, habrá que conceder el voto de confianza y en esas estamos. Tampoco hay otras salidas.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1948
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