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Herradero en la ganadería castellonense de Pedro Jovaní

GALERÍA FOTOGRÁFICA DEL HERRADERO

A más de 60 kilómetros al norte de Castellón se encuentra el municipio de Sant Mateu, la capital histórica del Maestrazgo, donde pasta la vacada de Pedro Jovaní. Aunque no queda lejos el mar, la finca La Fonteta se ubica en una zona de interior montañosa, con clima mediterráneo y que, aunque carece de pastos extensivos, su propietario la ha adecuado para que sus astados se críen con todas las comodidades al abrigo de los olivos, que tan buen aceite producen en esta comarca. Campos de olivos que, en estos tiempos del frío, es todo un reclamo para los estorninos cuyas bandadas tintan de negro el cielo y los verdes campos plantados de cebada, que crece vigorosa al amparo de un lluvioso invierno.

Diciembre es mes para las tareas de campo, entre ellas, el herradero, un bautismo de fuego para los recién nacidos, que llevarán en su costillar y paletilla sus señas de identidad de por vida. El ganadero Pedro Jovaní aprovechó estos días festivos para marcar casi cuarenta astados, entre machos y hembras, del guarismo 2.

El herradero en esta casa se realiza a la antigua usanza, derribando “a brazo” los becerros. Pedro marca su hierro, una J muy singular, en honor a su apellido. Le ayuda a marcar la A de la Asociación de Ganaderías de Lidia un gran picador de toros, Francisco Pons “Puchano”; y derriba de manera magistral el novillero sin picadores Varea, que días atrás demostró en un tentadero de machos ante un toro de vacas de esta ganadería, el buen corte de torero que posee. Todo se realiza con limpieza y coordinación en una labor que se vive con mucha pasión por los participantes. Concluye el herradero con un ritual sagrado, esperar a lo Tancredo las dos últimas añojas en la plaza de tientas. Todos cumplen en silencio y en vilo, ni un respiro hasta que el ganadero da la voz para que se pueda derribar la becerra.

Cargada de tintes de la tierra tuvo la gastronomía, parte esencial en esta fiesta. Repostería salada para almorzar donde la estrella son los “chimos” rellenos de tomate, todo un “Bocatto di Cardinale”; y previo a la paella, un aperitivo tan sencillo como exquisito, unas patatas bravas que en esta casa tienen categoría y distinción.

Es Pedro un ganadero de desmedida afición, apasionado, cabal y luchador. Su buen hacer en la selección está viendo sus frutos, sacando lo mejor del encaste Torrestrella –vía Cayetano Muñoz- en un toro que permite expresarse a los toreros por su calidad pero que a la vez, logra emocionar al aficionado por su transmisión.

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Herradero en la ganadería castellonense de Pedro Jovaní

Jorge Casals

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