LA PINCELADA DEL DIRECTOR

Hitos para bautizar una temporada

José Luis Benlloch
sábado 30 de diciembre de 2023
De Morante en Sevilla a Juli en Madrid, un 2023 para la historia; Luque, Perera y… firmaron cumbres con categoría para matricular el año

A las temporadas se las conoce, o habría que decir se las conocía cuando se tertuliaba, por los sucesos más destacados. Sin irnos más allá de la contienda civil que connotaciones sociales y políticas aparte, hay que decir que le dio un giro a la Fiesta por pura obligación, hay nombres e hitos que lo demuestran. Tras ese parteaguas bélico no había toros y tampoco había economía, cuestiones clave que se superaron por la necesidad de comenzar a olvidar peripecias y dramas y por el interés que despertaban los matadores del momento.

Desde entonces, se puede hablar del año de la beneficencia de Manolete o el de su competencia con Arruza; del año de las novilladas de Litri y Aparicio; el de los San Isidro de Ordóñez, uno con la de Pablo Romero o el otro con la del Conde de la Corte poniendo en aprietos, en realidad examinando a los noveles y marcando territorio; la del rabo de Benítez en la Maestranza, 20 de abril de 1964, cuya leyenda aún creció más ese mismo San Isidro (justo treinta días después) en el que confirma la alternativa con el país paralizado frente a las teles en blanco y negro y una cornada que estremece más allá del mundo del toro y le acaba poniendo en las portadas internacionales; el San Isidro del rabo de Palomo (1972) con Las Ventas enervada que no quiere decir que se parecieran al actual estado de las cosas en los tendidos de la catedral, la diferencia está en la calidad de la exigencia; tiempo de gloria palomista que acabaría enganchando directamente con aquel otro San Isidro en el que el mismo Palomo se echó literalmente encima de los pitones del toro -¡qué queréis que me coja, pues aquí estoy!-, así eran las reacciones de aquel pura sangre; en realidad nada que haga olvidar el año setenta, el de la Beneficencia de Paco Camino con seis toros, miura, pablorromero, santacoloma incluidos, ¡qué tiempos!… solo el paseíllo del maestro de Camas que se tuvo que desmonterar llegando a los medios, tal era la ovación, valía la entrada, qué digo la entrada, la temporada.

Sí señor, me reconozco caminista. Ordóñez, Camino, Manzanares… vaya hilo conductor. A propósito de Manzanares, tengo apuntada la faena al toro Clarín en Madrid, su segunda puerta grande en el foro, ambas con toros de Manolo González, que también merecen titular una temporada.

Ha sido esta de 2023 la temporada del adiós a los ruedos de El Juli. Foto: Arjona

Años después hubo hazañas que pesaron mucho, tanto como para ponerles apellido a la temporada, el año de la irrupción sísmica de Ojeda, faena a Dédalo incluida con la que borró las distancias y los tiempos conocidos hasta entonces; las tardes con seis toros, me rechina llamarles encerronas que suena a engaño o a trágala, de Niño de la Capea, de Domínguez y de Joselito sobre todo; años después la faena de Ponce al toro Lironcito que lanzó definitivamente su carrera y seguidamente la tarde de los quites de Joselito, Ponce y Rivera que no hizo quite, no le dejaron, que acabó dándole forma a la temporada de tanto que coincidieron, los tres tenores les llamaron; y sin salirnos de San Isidro que siempre marca, el 2008 fue el año de la cumbre de José Tomás, en realidad la cumbre del año y de su carrera, siete orejas, la vida descarnadamente en juego, la suya y la de muchos que abarrotaron la plaza con el infarto a la vuelta de otro parón de aquel toro de El Torero que a cada pase estaba dispuesto a ponerle fin a aquella historia de miedo y gloria.

También podría denominarse el año de la normalización post pandémica, volvió el público

Podríamos seguir rememorando, cada año un nombre o un hito, sin obviar que cada cual tiene derecho a sus gustos, y por ese camino llegamos a este 2023 que acaban de llevarse las mulillas en el que el objetivo principal al comenzar era salir definitivamente del triste lío en el que nos había metido la pandemia. Sin ser de una plenitud deslumbrante, acabada la campaña hay que convenir que hubo señales claras de normalización. Eso se mide en las taquillas que todo lo condicionan, ya saben, donde no hay harina todo es mohína, donde no hay gente no esperes a la gente y si se me permite la expresión, hubo harina, hubo gente y hubo hazañas de la máxima dimensión, hazañas con la suficiente carga emocional, y qué es el toreo sino emociones, para ponerle nombre a la temporada.

Si empezamos por el principio aparece Morante y el rabo de Sevilla, de eso está todo dicho y lo que se dirá porque las leyendas cuando son auténticas se engrandecen, la pátina de los años le dará mayor rango todavía a lo que ya fue un delirio colectivo justificado. En esa misma feria en otro nivel de eclosión social a lo de Morante que traspasó las entretelas taurinas, marcaron nivelazo Luque al que por fin se le rindieron en su tierra, le abrieron los brazos y la Puerta del Príncipe; y Escribano ese mismo abril volvió a entenderse en las alturas con un victorino y por si quedaban dudas de su capacidad cuajó otro toro de Miura ¿y van? …; fue la misma feria en la que el joven Rufo abrió por segunda vez la Puerta del Príncipe, hazaña que en otros tiempos tuvo mayores recompensas.

Perera cuajó en Bilbao una de las grandes faenas de la temporada. Foto: Estefanía Azul

Luego, llegado Bilbao, los focos fueron para un Perera que llevaba un tiempo braceando para ganarle la partida al tiempo, hay que ver lo que desgasta el tiempo, tanto que es uno de los peores enemigos de los toreros y ese día ante un toro fiero y bravo de Fuente Ymbro se la ganó al toro y diría que se la ganó al tiempo. Y acabando el año saltó la sorpresa de Borja Jiménez que rompió cadenas en Madrid y se sentó a la mesa de los ricos. Una temporada salpimentada con faenas y retazos de los considerados artistas, Urdiales, Aguado y Ortega, que alimentaron muchas tertulias.

Y al final, este 2023 que se nos fue, será temporada en la que se retiró El Juli. No ha habido en los últimos años adioses más gloriosos y más en plenitud que el del madrileño, con su Madrid por fin rendido a su maestría y a su talento. Fue el tiempo en el que Roca Rey peleó con denuedo para defender su estatus cuando la exigencia comenzó a ser todo lo dura que siempre fue con los líderes. Hitos, los apuntados y los que los gustos de cada cual quieran añadir, suficientes para ponerle nombre a la temporada 2023.

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