Asombrar a los públicos, se ha convertido en los convulsos tiempos que vivimos en una quimera. Estamos viendo por televisión, casi en tiempo real, las más duras imágenes de guerras y de salvajes atentados terroristas, así como de violentos estragos, verdadero muestrario de la capacidad actual de los seres humanos para destruirse unos a otros. La humanidad cuenta hoy con sofisticados medios de destrucción, inimaginables hace apenas un siglo cuando Joselito y Belmonte convirtieron el toreo, la entonces considerada “profesión más peligrosa del mundo”, en un espectáculo de masas.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1950
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