SEVILLA
De izquierda a derecha: Juan Fernando Rodríguez Carrillo, Litri, Joaquín, El Cid y Manuel Ruiz-Rojas.De izquierda a derecha: Juan Fernando Rodríguez Carrillo, Litri, Joaquín, El Cid y Manuel Ruiz-Rojas.

Litri y El Cid, de charla con Joaquín en el Baratillo

Carlos Crivell
miércoles 05 de junio de 2024

La Hermandad del Baratillo de Sevilla organizó una charla taurina en el salón de la Caja Rural del Sur, que se inscribe en el marco de las celebraciones que se están desarrollando con motivo de la coronación canónica de la Virgen de la Piedad en el próximo mes de septiembre. Es bien conocida la vinculación del Baratillo con el mundo de los toros, como recordó al comienzo del acto el Hermano Mayor Juan Fernando Rodríguez Carrillo, que no solo está marcada por la cercanía física, sino por la tradición de la pertenencia de numerosos toreros entre sus hermanos. La Hermandad sale en estación de penitencia el Miércoles Santo y forma sus filas de nazarenos sobre el mismo ruedo de la Real Maestranza.

Para celebrar este acto se contó con la presencia del futbolista Joaquín, acompañado por los matadores de toros Miguel Báez “Litri” y Manuel Jesús “El Cid”. Después de rezar las oraciones de apertura, a cargo del director espiritual de la Hermandad, don Andrés Ybarra, Joaquín comenzó a desgranar su gracia innata en la presentación de los matadores. Ya se sabe que el futbolista bético tiene entre ceja y ceja la posibilidad de torear en público, “porque mis dos grandes pasiones son el Betis y los toros”. El Cid, que lo acompaña al campo, dio fe de la capacidad ante las becerras de Joaquín Sánchez.

Miguel Báez “Litri” tiene una apariencia de seriedad que contrasta con una fina ironía, presidido siempre por una caballerosidad de cuna. El Cid es un torrente de ilusión y de vivencias. Ambos hablaron de la significación de la Semana Santa de Sevilla, “algo excepcional y único”. En realidad, ambos coincidieron en que “Sevilla es diferente”. Preguntó Joaquín si era equiparable la emoción de salir de nazareno con la de torear y Litri fue tajante: “No, no es comparable”. El torero choquero es un hermano más reciente pero ya ha salido de nazareno con el Baratillo, mientras que Manuel Jesús lleva 25 años de hermano, pero no ha salido nunca en las filas de la Hermandad, “porque estaba preparado para hacerlo este año, pero la lluvia lo impidió”.

Ambos hermanos fueron reclutados por Joaquín Moeckel, en su día Hermano Mayor de la corporación. “A Moeckel le llamábamos el veinte mil, porque te pedía las veinte mil pesetas y te decía: Ya eres hermano del Baratillo. Es una imagen ya muy habitual que algunos toreros que acuden a la Real Maestranza se pasen por la capilla para rezar. Así lo ha hecho en sus dos últimas actuaciones El Cid.

La noche entró en otros derroteros, llenos de anécdotas. El primer traje de luces que se puso Litri fue uno de su padre que le estaba grandísimo. “No podía ni liarme el capote de paseo”. Por cierto, el torero onubense desveló que cuando se retiró le donó todos sus vestidos, más de cuarenta ternos de luces, a la Virgen del Rocío. De trajes de El Cid tiene también el Baratillo, lo mismo que la patrona de Salteras, la Virgen de la Oliva.

Se habló de miedos. “No es al toro, es a la responsabilidad”. De la mente, “porque es la que manda”. Decía El Cid que “cuando rezo antes de la corrida le pido que esté relajado para poder superar la presión. Muchas veces esa presión influye para que no estemos al 100 por cien en la plaza. Es una profesión que te quema mucho. Incluso cuando estás bien solo le llegas un 80 por ciento de los espectadores. Mi misión es convencer a ese otro 20 por ciento”.

Litri se retiró y no ha vuelto a los toros. “Tenía claro que una vez retirado ya no volvería, porque mi estilo torero y mi personalidad no lo aceptaría”. El Cid se retiró en 2019 y volvió en 2023, “porque no desconecté como torero, seguía llevando la misma vida, me preparaba igual, acudía al campo a los tentaderos con la ilusión de siempre, así que para estar sacrificado con una actividad en la que disfruto, pues por eso volví a los ruedos”.

La terna habló de más cosas, como del toro de nuestros días, de las faenas largas que ahora se prodigan, de los públicos, de la rivalidad con los compañeros, mientras Joaquín avivaba el debate con ocurrencias geniales. Así transcurrió una jornada para el recuerdo en la Hermandad del Baratillo.

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