Comentan las gentes del campo bravo que Fernando Lozano anda ayudando a Julito Aparicio, nieto de la histórica figura, sobrino del genial artista. El cuarto Julio Aparicio (su bisabuelo ya fue banderillero) se destapó en la Fundación El Juli por su personalidad, que brotó a borbotones delante de los animales en tentaderos y certámenes. Se quedó a las puertas de la final del Camino hacia Las Ventas pero el runrún corrió como la pólvora entre profesionales y aficionados.
En verano se alzó con el ciclo de novilladas nocturnas de la Real Maestranza, donde cortó una oreja. El propio Julián López se lo llevó a El Freixo unos días para ayudar a pulir el diamante.
Ahora Fernando Lozano se ha fijado en él. La casa Lozano siempre se ha caracterizado por apoyar a jóvenes valores del toreo. Julio Aparicio Loreto inmortalizó a Cañego de Alcurrucén en 1994. Ahora, su sobrino anda curtiéndose con las embestidas de procedencia núñez que cría la emblemática casa.
Una crisis importante de nuestros tiempos es la de taurinos en el sentido profesional de la palabra. Apostar por un novillero -se llame como se llame- desde su etapa sin caballos denota amor por la Fiesta porque nadie asegura los réditos a tanto trabajo en las etapas tempranas. La suerte debe estar del lado de esta romántica unión dinástica.
Acceda a la versión completa del contenido
Lozano y Aparicio, ecos con fundamento
El valenciano ha sido uno de los nombres propios de la recién terminada temporada 2026…
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…