A tenor de lo que estamos viendo en los últimos años, los toros de Miura están experimentando una metamorfosis muy positiva. No es de ayer. Ya hace bastante que conservando su morfología, su particularísimo tipo, su peso… ya no se ven esos toros que ya de salida se volvían en un palmo de terreno, esos animales antidiluvianos a los que, sin tener velocidad en las piernas, los toreros estaban siempre en peligro y los veías cogidos. Aquellos a los que en la faena de muleta con andar por allí defendiéndose y matando pronto, estaba el torero justificado.
Esta metamorfosis ha sido para bien. Y me explico. Los miuras continúan llamando la atención al saltar al ruedo por su presencia única y después se mueven con ritmo, con buen son, algunos con una fijeza tremenda y permitiendo el toreo actual. No confundirse con que ahora los miuras son el tonto de la pandereta, ni mucho menos. Son bravos y hay que estar muy pendientes, pero al fin se le pueden ligar los muletazos y conformar una faena limpia.
La listeza de estos toros, esa listeza que al segundo pase hacía que el toro te viera y fuera a por ti, ya no existe. Esa nobleza desarrollada en este tipo de toro es una bendición. A la corrida Magallánica que con tanto esplendor organiza en Sanlúcar de Barrameda Carmelo García le han querido llamar la "Corrida del siglo" con el éxito de Octavio Chacón, Pepe Moral y Daniel Crespo. No sé si será la de este siglo, pero de lo que sí estoy seguro es que no fueron los miuras del siglo pasado.
Esta corrida no viene nada más que a afianzar lo que se vio en Utrera hace años con el indulto de Escribano o de Esaú Fernandez más reciente también en Sanlúcar y muchas mas corridas que avalan lo que digo. La familia Miura ha logrado mantener su esencia haciendo a sus toros más nobles… pero no tontos. Enhorabuena.

