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La revolera

Una buena tarde

Octavo festejo de Fallas. Lleno de “no hay billetes”. Moraleja: que quienes llevan gente a las plazas son los toreros, no los toros. Y que los “toristas” dejen de dar la murga y se enteren de una vez. El hombre está...

Octavo festejo de Fallas. Lleno de “no hay billetes”. Moraleja: que quienes llevan gente a las plazas son los toreros, no los toros. Y que los “toristas” dejen de dar la murga y se enteren de una vez. El hombre está por encima de todas las cosas. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. No al toro. Y es el hombre quien marca la diferencia. Eso sí, por la puerta de chiqueros deben salir animales con trapío y respeto por delante, que tengan bravura y casta (fiereza) y si es posible que humillen y se quieran comer la muleta por abajo. Pero con los “funos” con seiscientos kilos y un metro de pitón a pitón, pegando cornadas a diestro y siniestro con la cabeza por las nubes, no hay quien pueda hacer arte y además se aburren hasta las ovejas. Los de Garcigrande y Domingo Hernández no han sido un compendio de todas las virtudes, pero cada uno ha tenido algo que ha permitido a Castella, Manzanares y Talavante dejar constancia de sus calidades toreras. No ha sido una tarde grande pero ha sido una buena tarde, en la que el público se ha divertido y en los tendidos ha imperado la alegría. El olé y no el ¡ay!

La presentación de la corrida ha sido correcta y sin estridencias, ni por exceso ni por defecto. Toros con su respeto por delante y con juego diverso en los caballos. Ha sido una de esas corridas que sin que haya salido ningún toro de bandera, como tenían delante tres toreros en sazón y con categoría de figura ganada en mil batallas, han sacado lo mejor de su condición. El quinto por ejemplo, ha sido un toro difícil al que Manzanares ha sabido meter en cintura, le ha cortado una oreja y de no haber fallado al primer envite le habría cortado las dos. Castella también ha lidiado con suficiencia y torería, y a uno de los suyos también le ha arrebatado un apéndice auricular, cosa que también ha logrado Talavante. Los del “funo” habrán salido de la plaza con el ceño fruncido. Pero son cuatro. Ya se ha visto estos días pasados que han soltado las fieras que a ellos les gustan. Tres y el cabo. Y mañana Finito de Córdoba. Resurrección espero…