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Desde el Sur

Periodistas y toreros

Se me ocurrió comentar entre compañeros y casi en broma que lo que teníamos que hacer todos en vez de criticar tanto era torear un festival. Cuando al cabo de poco me vi en el patio de cuadrillas se me soltó la barriga y me arrepentí de aquella idea…cosas del canguelo.

Recordaba el amigo Paco Mora no hace mucho la escasez de festivales en época invernal, y a la memoria me viene el que los periodistas taurinos pusimos en marcha hace ya algunos años y que desaparecieron. La idea surgió a principios de las noventa, en la feria de San Lucas de Jaén, última de la temporada. Se me ocurrió comentar entre compañeros y casi en broma que lo que teníamos que hacer todos en vez de criticar tanto era torear un festival. Cuando al cabo de poco me vi en el patio de cuadrillas se me soltó la barriga y me arrepentí de aquella idea…cosas del canguelo. Pero ya no había arreglo. Se decidió que los matadores más renombrados actuaran con nosotros de subalternos y alguno de ellos hiciera la crónica, caso de Paco Ojeda en el desaparecido Diario 16 en el que se despachó a gusto. El primero organizado por el Comandante Dorado y el periodista Emilio Parejo fue en Alcalá de Guadaira y siguieron muchos más hasta superar la decena. Joselito, Los Campuzano, Juan Mora, José Luis Parada, Fernando Cepeda, Aparicio, Rivera Ordoñez, Ortega Cano, Ruiz Miguel…y muchos más. En mi cuadrilla Parada y Cepeda, todo un lujo, y para rematar Manzanares padre le puso banderillas a mi becerro ¡toma ya!

José Luis Benlloch encabezaba siempre el cartel, más preparado que la Jaca del Duque, era seguro triunfador cada año, y le seguía José Luis Ramón y Mauricio Berho, torero barbudo que se pegaba grandes “atrangantás” con los novillos más fuertes y Agustín Arjona, mi compadre, arte de Utrera puro y Morilla Tenorio, gracia tela y hasta una figura del toreo como José María Montilla, ahora periodista -que honor hacer el paseíllo junto a él- y nuestro llorado Fernando Carrasco que toreó el primero y ninguno más. Siempre decía…”cuando me entran ganas de torear otro, me pongo el video del festival y se me quitan”. El cartel lo cerraba un novillero para acallar un poco a los que nos criticaban llamándonos periodistas extorsionadores de ganaderos por quitarles vacas a los novilleros. Nada mas lejos de la realidad porque todos teníamos nuestros novilleros para prepararnos y toreaban nuestros becerros. Los tentaderos se sucedían y recuerdo que Arjona me llamaba: ”Juanito, mañana vamos a lo de Camacho” y yo le decía, “Agustín mi arma no me llames más pá torear vacas que con pasar miedo el día del Festival tengo bastante”.

Siempre fue benéfico y siempre arrojó buenos dividendos. Con el paso del tiempo se apuntaron algunos compañeros que se tomaron el Festival como si fueran a tomar la alternativa y eso le dio una seriedad impropia que derivó en su desaparición…..pero fue una experiencia total sentir mínimamente lo que sienten los toreros cada tarde para -a la hora de juzgarlos- ser más ecuánimes y respetuosos. Que conste que los toreros que actuaban disfrutaban viendo las fatiguitas que pasábamos, como Rivera Ordoñez cuando me dijo tras 20 descabellos…”Juanito hijo ¿no ves las dos orejitas? ¡Pues en medio, en medio!".