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CORRIDAS GENERALES

Roca Rey, firmeza, madurez y valor, puerta grande en Bilbao

El peruano logra el doble trofeo en el toro que cierra plaza, con el que se inventa una poderosa faena sobre ambos pitones

viernes 24 de agosto de 2018, 17:52h

Fotos: ARJONA

Al primero de la tarde lo recibió Castella con un discreto recibo a la verónica donde el toro metió la cara con nervio pero sin emplearse ni humillar. Cinco fueron los encuentros con el caballo del toro donde quedó demostrada su mansedumbre. Y en la muleta, Castella logró una interesante faena donde cuajó tandas en redondo asentadas y por abajo con temple y suavidad. A punto estuvo de prenderlo en un derrote seco cuando toreaba al natural pues el de Victoriano nunca rehuyó a su condición natural. Faena a más, en intensidad y entrega, en la que el galo se mostró muy por encima del animal. Pinchazo y estocada delantera.

A porta gayola se fue Garrido ante el segundo que, lamentablemente, se lastimó y tuvo que ser devuelto. Saltó en su lugar uno de Encinagrande, manso en el capote y en el caballo condición que nunca abandonó durante su lidia. Brindis al público de Garrido en una faena donde solo destacó el comienzo por estatuarios muy firmes, serios, ganando terreno con temple y parsimonia hasta rematar en el tercio con un recorte y el del desdén con el de pecho. Después el trasteo se convirtió en un querer y no poder con un manso de Encinagrande que rehuyó cualquier tipo de pelea hasta que logró terminar resguardado en tablas. Imposible.

Salió ante el tercero Roca Rey a cuajar una actuación donde se mostrase su buen momento y lo hizo cuajando un recibo a la verónica, templado, ganando terreno hasta la boca de riego. Después, en la muleta, cuajó un trasteo poderoso en el que alternó su toreo sobre ambos pitones con tandas firmes, por abajo, sometiendo al animal en el comienzo de la misma, lo que acusó el toro en el segundo tramo de la faena. Cierre muy elegante combinando ambas manos con frescura y temple que sirvieron para recuperar la intensidad inicial de su actuación. Pinchazo hondo arriba y descabello.

Con el manso cuarto, siempre aquerenciado a tablas, los mejores instantes se pudieron ver con el quite de José Garrido firmado a la verónica cuya réplica de Castella por tafalleras y cordobinas hizo albergar esperanza de presenciar una faena interesante. Mas todo quedó en prácticamente esto ya que con la muleta el galo solo pudo cuajar una actuación con altibajos dado que al toro le faltó casta y raza. Lo mejor lo logró de manera intermitente sobre la mano diestra donde hubo instantes en los que toreó por abajo, con temple y cierta largura. Después todo quedó en un intentó por afianzar una faena que no pudo darse y cuyo final con el toro en chiqueros fue la constatación de una lidia venida a menos y, finalmente, deslucida. Estocada entera.

No debió saltar al ruedo bilbaíno el quinto del festejo, feo, sin trapío y con muchos kilos. Protestado fue el de Victoriano durante toda su lidia y con todo a la contra, Garrido se mantuvo firme en sus ganas por cuajar una destacada actuación en una plaza como la de Bilbao que le respeta y aguarda siempre. Parado el toro, manso, descastado y de escaso juego, fue complicado hilarle faena. Garrido dejó a las claras las ganas, la disposición y la entrega al cuajar una larga faena en la que no se aburrió ante la cara del toro persiguiendo un triunfo difícil de alcanzar. Saludó una sonora ovación.

La explosión de Roca Rey ante el sexto arrancó en un quite por saltilleras. Brindó al respetable y todo seguido firmó un asentado inicio por estatuarios. Se rindió a las primeras de cambio el toro, que buscó las tablas, pero Roca se mantuvo firme en sus planteamientos endosándole varios naturales poderosos con los que dominó y sometió al de Victoriano del Río. Informal el toro en su embestida, lo intentó en redondo con exposición y firmeza para, después, volver al natural, logrando la máxima intensidad plástica del trasteo. Los derechazos al final, sin enmendar terreno y ligados en un palmo, afloraron lo mejor de su poderoso toreo. Lo imantó a las telas convirtiéndolo en mejor de lo que fue. Finalizó por ajustadas bernadinas y una estocada en la cruz precedida por un pinchazo.

Bilbao. Viernes 24 de agosto de 2018. Séptima de las Corridas Generales. Toros de Victoriano del Río, uno de Encigrande (2º bis) y dos (1º y 4º) con el hierro de Toros de Cortés, desiguales de presentación en su conjunto, algunos como el quinto no debieron saltar al ruedo. Mansos y deslucidos en líneas generales. Sebastián Castella, saludos tras aviso y silencio; José Garrido, palmas y saludos; Roca Rey, saludos tras aviso y dos orejas tras aviso. Entrada: Dos tercios de plaza. Destacó en el segundo Manuel Larios y Rafael Viotti en el cuarto, ambos se desmonteraron.