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MADRID

Oreja para Robleño y Escribano entre la raza de Valdellán y la clase de Saltillo

Interesante primer desafío; los mayorales tuvieron que saludar cuando concluyó el festejo

domingo 09 de septiembre de 2018, 18:21h

Fotos: PLAZA 1

Abrió el primer desafío de septiembre un toro de Saltillo entipado y bien presentado. Obedeció de salida al capote de Cristian Escribano y acudió en tres ocasiones al caballo -la segunda en la contraquerencia y al relance-. En banderillas destacó Ángel Otero. Fernando Robleño confirmó la alternativa a Escribano. La faena tuvo un acompasado inicio, acaderados los derechazos, templados los de pecho. El de Saltillo se dejaba sin demadiada vibración, a veces la falta de celo le llevó a salir del muletazo con la cara alta. Escribano estructuró bien la faena, firmó muletazos con expresión por los dos pitones. El momento más arrebatado llegó con la tizona: un estoconazo en todo lo alto. La muerte del saltillo fue espectacular. La oreja cayó como premio a la estocada y más a lo apuntado en su trasteo que a lo realizado.

El segundo de Saltillo saltó al callejón a la altura del tendido 1. Más zancudo que su hermano anterior, amplio de sienes. No se definió en los primeros tercios. Acudió con desgana tanto al capote de un profeisonal Robleño como al caballo. En el incio de devolución de trastos se vio la verdadera condición del toro. Sin humillación, obediente, falto de recorrido sin maldad. Robleño lo pudo en un trasteo resolutivo. El toro fue cambiante y rebrincado en sus acometidas. La estocada llegó tras un pinchazo. Palmas.

Muy ofensivo fue el tercero que enseñó las palas de sus astifinos pitones. Pareció quedarse por debajo en el capote de Venegas que no dio importancia a ese susto y lo llevó largo. Planeó entonces el saltillo que permitió a Venegas firmar un interesante saludo capotero rematado con dos medias y una templada revolera. En el caballo cumplió sin espectacularidad; se arrancó pronto y aguantó bajo el peto el duro y feo castigo de Gustavo Martos. El siete se posicionó por parte del toro, haciendo responsable a Venegas de los largos puyazos. No le dejaron brindar después de la buena brega de Adalid. El torero jienense vio pronto las virtudes del saltillo que en su temple recordada al homónimo mexicano. Venegas buscó la colocación y trató de torearlo despacio. Tuvo clase el saltillo, en algunos momentos faltó acople pero en el conjunto de la faena estuvo correcto. Constantemente le censuraron sin dejarle desarrollar ante el toro. Remató con una estocada y un descabello. Tras la fuerte ovación al toro de Saltillo se desató una división de opiniones para Venegas.

Muy serio fue el primer representante de Valdellán. El cuarto. Berrendo en negro, amplio en todos los sentidos, voluminoso, lucero en su ancha sien. Un pavo. Robleño lo recibió fácil. El toro se frenó a veces. Acudió tres veces al caballo, la primera al relance. No se empleó de verdad en ninguna. Cabeceó por arriba. La última vara de El Legionario fue la mejor de la tarde. Llegó con movilidad el toro a la muleta. Quiso relajarse Robleño y el toro no se lo permitió con un violento derrote. La buena faena tuvo de base la inteligencia y el oficio de un veterano guerrero que, además, sabe torear. Poco a poco fue convenciendo al toro hasta llegar a las tres tandas finales que fueron extraordinarias. Las dos tandas por la derecha fueron reunidas, templadas, naturales. Robleño lo cuajó. La tercera tanda cumbre fue al natural, muy enfrontilado. El encastado toro de Valdellán por fin se entregó a las puras telas de Robleño. Tras un pinchazo, estoqueó por arriba y se le concedió una oreja.

El quinto de Valdellán fue tan serio como su hermano. Armado y hondo. Embistió com rectitud al capote de Venegas. Entró tres veces en el peto sin demasiada entrega en una distancia media. En los primeros compases mostró falta de clase así como cierta violencia que se fue rebajando durante la faena. Venegas no se terminó de acoplar. El toro obedeció sin entrega ni maldad. Estoqueó al tercer intento. Silencio tras aviso.

El sexto de Valdellán cerró más la cara aunque estaba tocado arriba de pitones. Fino y altote, con cuello. Cerró un interesante debut del ganadero leonés. Tres veces fue al caballo, empujó abajo aunque le costó ir con franqueza. En la muelta fue noble. Escribano firmó un elegante incio pero la faena no terminó de tomar vuelo. Todo se descompuso con la mano izquierda. El toro tuvo una nobleza en ocasiones irregular. La posibilidad de la puerta grande se esfumó en el largo trasteo que además no estuvo bien rematado con la espada.

Madrid. Domingo 9 de septiembre de 2018. Primer desafío ganadero. Toros de Saltillo y de Valdellán. Bien presentados, cada ganadería en su tipo. De buen juego. Destacó la calidad del tercero, la nobleza del primero y la casta del quinto. Fernando Robleño, palmas y oreja; Venegas, división de opiniones tras aviso y silencio tras aviso; Cristian Escribano, que confirmó alternativa, oreja y silencio tras aviso. Entrada: Más de un cuarto de plaza.