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La página de Manolo Molés

Ojalá que llueva café

Mis héroes son los que rompen barreras y son capaces de convertir la voluntad y la fortaleza en milagros. El más reciente es Manolo Vanegas, torero, venezolano, buena gente y soñador de la gloria del toreo. Fue a puerta cerrada, pero fue brutal la cogida entrenando en Ledesma. Vértebras desplazadas, oprimida la médula, no siente ni brazos ni piernas, una corona de hierros anclados al cráneo que le inmovilizan y cuatro meses en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. Nadie daba nada por su recuperación. Olvidaban que era torero y que son de otra pasta. Ya se pone en pie, con muletas (otras muletas, pero muletas al fin y al cabo) para andar un poco, para ganar un sueño que le dijeron que era imposible. Ya le quedan menos pasos. Grande tu ejemplo, tocayo.

Otro de mis héroes es Gabin Rehabi, el picador más famoso de toda la Francia torista; y al que también han disfrutado en algunas corridas duras en España. Gabin es el heredero de aquellos varilargueros que le hablaban de tú a tú a los matadores y que por eso bordaron en oro, y no en plata, sus chaquetillas toreras. Hay vídeos, casi todos de Francia, en los que podéis estremeceros y solazaros viendo cómo el tercio de varas es una belleza que permite que el toro vaya tres o cuatro veces de largo al caballo, y entre ida y vuelta otros tantos quites de los toreros. La apoteosis del maltratado tercio de varas. Estas son palabras del gran varilarguero: “No hay límites. Solo hay niveles. Y no debes parar allí. Tienes que ir siempre más allá de eso. Si tiene que matarte, deja que te mate. Un hombre, un torero, siempre debe ir más allá de su nivel para tener alguna vez el éxito con el que ha soñado”. Gabin, entre otros, nos devuelve la grandeza oculta del tercio de varas, al que se une por lógica taurina, el tercio de quites. Yo lo quiero. Y como lo he disfrutado, lo otro me parece casi de antitaurinos; algunas veces.

LA EXPLOSIÓN DE VENTURA Y EL RETORNO DE ÁLVARO LORENZO

Lo de Ventura es una explosión a nivel internacional. Revienta todo, incluido Madrid. Y ahora anda alucinando a espectadores en América. Gran cuadra y gran profesional. ¿Qué me gustaría? Me bastan dos cosas: un mano a mano entre don Pablo y don Diego en Madrid y otro en México. Y no iba a perder ninguno de los dos. Y sería el mayor espectáculo ecuestre de estas calendas. Y de las venideras. Pero no veo el armisticio por ninguna de las dos partes. A veces, las guerras no son buenas.

Ha dicho Ramón Valencia, el empresario de Sevilla, que para el Domingo de Resurrección el cartel se debate entre cuatro figuras: Morante, Juli, Manzanares y Roca Rey. Figuras son. Pero olvidamos a otras dos que también lo son: Ponce y Talavante. A este último no lo vamos a maltratar o, incluso, a alegrarnos de que no quiera volver. Es un torero que además en Sevilla ha hecho cosas inolvidables. Si se trata de figuras, hay mínimo seis. Y Ponce, no se olvide, fue el único que no dio la espantada de la Maestranza y tras una fea cogida en Valencia apareció en Sevilla y en Madrid. Y la broma le costó un pastón a la empresa. Por eso hay que elogiar y valorar lo de Ponce. Y de Talavante sería bueno que no se frotara nadie las manos porque se ha quitado, espero que temporalmente, de en medio. ¿Por qué no pensamos en el futuro? Porque no; dos de esas figuras y uno con aires nuevos (los hay en Sevilla): está Emilio de Justo, está el torero de Curro Romero, sí, claro, Urdiales… sería bueno ver a los grandes pero al mismo tiempo abrir el futuro con las novedades. Sota, caballo y rey será bueno para jugar a las cartas pero es reiterativo para la Fiesta, un telón de prohibido el paso.

Le ha sentado como renacer el retorno a la casa madre de los Lozano. Ahora es el hijo de don Pablo, Fernando Lozano, el que ha tomado las riendas de la carrera de Álvaro Lorenzo, que puntuó e indultó en la bella plaza de Acho a un toro de la ganadería de El Olivar. Me gusta también que Fernando esté en activo cerca del clan familiar. Si en la México se cubría el numerado, buena noticia, para ver a Ventura pasear un rabo y a Ponce la primera oreja de este ciclo, Padilla se despedía de la plaza de Guadalajara a hombros. Guadalajara es la feria más seria y dura de México. Se lo preguntaba a Chenel y respondía: “El toro de Guadalajara es el más serio de América”. En su Pamplona americana casi llenó la gran plaza y salió a hombros y la despedida fue otro sueño cumplido de un Padilla que todavía tiene gasolina para hacer que se rindan las plazas más serias y cabales. Así hay que irse, Juan. Para que cuando en los próximos años te echen de menos se valore aún más lo que fuiste, y todavía eres, cuando escribo. Supongo que el último día, en diciembre, se baja el telón definitivo en la Monumental, no te olvides de devolverle las medallas que te prestó Eloy Cavazos, el maestro azteca, que pese a que pasan los años sigue siendo el último mexicano que abrió la puerta grande en Las Ventas del Espíritu Santo. O sea, de Madrid.

BUENA COSA QUE LOS LOZANO Y CABALLERO SIGAN EN ALBACETE

Algo es. Cuenta El Heraldo de Huesca que a dos antis que arrancaban la propaganda de la feria el ayuntamiento les ha puesto 750 euros de multa por poner pegatinas antitaurinas en el mobiliario urbano. Por cierto, buena cosa esta, los Lozano, con Manuel Caballero y el resto de la empresa, siguen un año más en Albacete, la feria de segunda más cercana a una plaza de primera. Incluso hay alguna de primera que no le llega al hombro a la de Albacete.

Cali, Manizales y Medellín ya tienen los carteles cerrados. Colombia es en lo taurino lo más parecido a España. Esas tres ferias grandes aguantan ejemplarmente. Y Bogotá, la Santamaría, la plaza que fue más cercana a Las Ventas que ninguna otra, volverá a dar toros pero en cuentagotas, porque los políticos han puesto un 34%. Coño, peor que los maestrantes sevillanos. A ver si llueve café. O mejor, como lo canta Juan Luis Guerra: “Ojalá que llueva café en el campo, que caiga un aguacero de yuca y té…”. Cuidemos América, la taurina.