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FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Nuevo golpe de efecto de Roca Rey en Lima

Tres orejas y puerta grande para el peruano en el cierre de feria, en el que El Juli paseó un trofeo y Ponce resultó ovacionado

domingo 02 de diciembre de 2018, 21:47h

Fotos: MATÍAS

Abrió plaza un toro abanto de salida, sin entrega y complicado en los primeros tercios. Remiso y calamocheando. En banderillas levantó la cara. Ponce sobó al toro hasta terminar metiéndolo en la muleta. Le tapó numerosos defectos al animal, de embestida desigual y descompuesta. Le hizo a repetir, logrando los mejores pasajes sobre la mano derecha. Un pinchazo y una estocada desprendida le privaron de una justa oreja. El toro fue pitado en el arrastre.

El segundo, feo de tipo, fue un mal toro. No repitió y calamocheó de salida. En banderillas se tornó complicado y empeoró aún más en la muleta. El Juli lo intentó sin resultados, con muletazos de uno en uno. El astado, además, miraba con peligro. Lo mejor de la labor del madrileño fue el quite por apretadas chicuelinas que llevó a cabo en el primer tercio. Mató de estocada arriba y fue silenciado. El toro, por su parte, fue pitado.

Roca Rey cortó una oreja del tercero, un toro terciado y justo de remate que repitió con más celo de salida que sus hermanos. Lo paró bien a la verónica, lo dejó medio crudo en varas y cuajó un buen quite por chicuelinas. El toro sacó complicaciones en la muleta, colándosele varias veces al diestro, que, firme y dominador, se impuso sin paliativos a pesar de que su labor no pudo ser completa. A la guasa del toro, Roca Rey replicó con valor. Epilogó con bernadinas emocionantes y mató de pinchazo y estocada desprendida.

Para Ponce en el cuarto hubo silencio, indebido porque el valenciano estuvo muy bien frente a un ejemplar basto, muy grande, que ya en el capote se ciñó y buscó con peligro. Llegó a la muleta defendiéndose y Ponce, con muletazos de uno en uno, trató de ir metiéndolo en el engaño. Porfió el maestro, pero el lucimiento no fue posible. El público no percibió ni las complicaciones del toro ni la solvencia del lidiador, que mató de estocada baja.

El Juli le cortó una oreja al quinto. Y si no le cortó las dos fue porque no mató con excesivo acierto. Aunque el toro se prestó al lucimiento, el premio en forma de vuelta al ruedo fue excesivo y protestado por parte del público. Julián lo lanceó a la verónica, con el toro repitiendo con nobleza y transmisión. Tomó un puyazo al relance y el madrileño quitó por delantales, tafalleras y larga. El toro embistió con rtimo y despaciosidad en esos lances y El Juli, percatado de ello, brindó al público. Inició por alto e instrumentó después una poderosa serie por el lado derecho. Firme con él, también se lució al natural. Hizo romper al toro a base de temple. Tres series de circulares hicieron enloquecer al público. Mató de pinchazo y estocada arriba algo atravesada.

Sin humillar y suelto, distraído y sin fijeza, de ese modo se mostró el sexto en el primer tercio, en el que Roca Rey se ajustó por gaoneras de máxima quietud. El de Sánchez Arjona continuó distraído en banderillas. Roca Rey abrió su faena de muleta con muletazos sobre la diestra en el tercio, con algún cambiado también. El toro empezó a centrarse y a ganar en fijeza a partir de ahí. El trasteo se basó en la mano derecha, aunque al natural también corrió bien y bajó mucho la mano el joven Andrés. El astado resultó noblón, aunque soso y justo de transmisión. Acabó el peruano con manoletinas y una estocada algo delantera, siendo premiado con las dos orejas.

Lima (Perú)
, domingo 2 de diciembre de 2018. Feria del Señor de los Milagros. Toros de Sánchez Arjona. El 5º -Palmito, nº 10, negro salpicado, de 504 kilos de peso- fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Desiguales de presentación y baja de raza, sin clase en líneas generales. Enrique Ponce, ovación con saludos y silencio; El Juli, silencio y oreja; y Roca Rey, oreja y dos orejas. Entrada: Lleno. Al finalizar el paseíllo, los toreros junto a representantes del sector taurino peruano dieron una vuelta al ruedo encabezada con una pancarta en la que se podía leer: "El Perú es taurino. La afición unida en defensa de nuestra fiesta". La terna fue obligada a saludar antes de que saltase al ruedo el primer toro.