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El Palco

De Justo o la sensatez

Entre las sabrosísimas entrevistas a toreros realizadas por José Luis Benlloch que APLAUSOS está publicando, en el número 2.158 del 4 de febrero de 2019 sale la de Emilio de Justo. La he leído varias veces, intentando sacarle todo el jugo que encierra, que es mucho.

De Justo es un torero al que he seguido desde sus comienzos, en primer lugar por su corte clásico, pero también porque durante un tiempo yo intentaba ayudar a Benjamín Gómez, un torero de San Fernando, íntimo amigo de Emilio de Justo, lo cual hizo que me fijara más en él.

Ahora, tras muchos años toreando muy poco, gracias a su valía y a su esfuerzo se ha colocado arriba, hasta el punto de que para la temporada que está empezando es uno de los valores más esperados y más cotizados.

Mucho podríamos comentar de todo lo que dice en la entrevista, si bien solo nos centraremos en algunas frases que reflejan gran humildad, sinceridad, una cabeza muy bien organizada -principal virtud para triunfar en cualquier profesión- y madurez como hombre y torero.

"Si eres un torero clásico, si tienes un buen concepto, si tienes capacidad para imponerte con valor a los toros, puedes llegar a ser un torero grande". No se puede estar más de acuerdo porque resume en pocas palabras la esencia.

Al ser preguntado sobre lo fundamental para llegar a donde ha llegado, contesta: "Resistir, no aburrirme, creer en mí, abstraerme del entorno". El que resiste, triunfa, que dijera don Camilo José Cela, pero sobre todo, creer en sí mismo y aislarse del entorno. Hay que tener la mente muy fuerte y muy bien equilibrada para lograrlo. En este sentido, creemos de justicia mencionar a Luisito -matador de toros francés-, su apoderado, que desde 2015 está a su lado, que siempre creyó en él, que le abrió las puertas de Francia, donde tuvo grandes triunfos con resonancia en España; aquí se le dieron oportunidades que aprovechó.

Hablando de triunfar y ganar dinero con el toreo, dice: "Para mí no habría éxito si no llegase a ser un torero importante. Es lo primero para mí". Refleja su concepto de la vida y del verdadero triunfo, del que satisface interiormente. Lograr el éxito es difícil, pero más difícil es merecerlo.

Para haber aguantado tantos años casi sin torear, dice que su fórmula ha sido "constancia, silencio empeño...". La constancia es una virtud que hace relucir a las demás. Pero constancia en silencio, sin hacer ruido, sin protestar, trabajando.

Cuando es preguntado por si guarda rencores, contesta: "Tengo claro que en el toreo cuando eres interesante, cuando interesas, te contratan". Sobran los comentarios, para mí al menos. Es la pura verdad. Siempre dije que el torero tiene que hablar en la plaza, delante del toro. En general creo que esto vale para todas las profesiones. Hablar poco y hacer mucho es nuestro lema. Podríamos seguir citando frases que son verdaderas sentencias, la verdad real y pura del toreo y de la vida, de las que deberían tomar nota todos los que empiezan a querer ser toreros.

Por todo ello pienso que este Emilio de Justo es un torerazo, un hombre muy sensato, que muy probablemente se consagre en los próximos años como figura del toreo. Y digo probablemente porque ser figura es muy difícil. ¡Que tenga mucha suerte!