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La revolera

De torero a torero
(Foto: Arjona)

De torero a torero

“De torero a torero, por lo que fue y por lo que es”, brindó Perera a El Niño de la Capea su segundo toro, quinto de la tarde sevillana de esta Feria de Abril celebrada en mayo por imperativo del calendario religioso vigente. Pero la suerte, que suele mostrarse esquiva cuando más falta hace, propició que ese toro con el que el extremeño tenía en mente obsequiar a ese gran torero que sigue siendo grande como ser humano, fuera el menos potable de una buena corrida de Santiago Domecq.

No obstante, el de Puebla del Prior pudo mostrar su buen momento en su primer toro con el toreo rotundo, firme, de trazo largo, poderoso y manos bajas que lo caracteriza. Su buena colocación y el concepto serio y comprometido, que marca la personalidad honesta y sin dobleces de uno de los muleteros más importantes que tiene el toreo en la actualidad, Perera arrancó la música y los sentidos oles de los tendidos maestrantes. Una buena estocada puso en manos del yerno del Capea una oreja que al público le supo a poco.

El Cid se despedía de su última Feria de Sevilla y a fe que hizo todo lo que pudo en persecución del éxito, pero no hubo entendimiento entre toro y torero en ninguno de los dos bureles que le tocaron en suerte al de Salteras, por lo que este se despidió en un tono discreto. Eso sí, entre el cariño que le demostró toda la tarde su público. Sobre todo porque en ningún momento buscó Manuel Jesús el efectismo ni el camino fácil para conseguir la buena tarde que seguramente soñaba.

Tampoco a Paco Ureña le sonrió la suerte en el sorteo y en consecuencia encontró poca colaboración en su lote. Ello pese a que el de La Escucha (Lorca) hizo alarde durante toda su actuación de la valiente sobriedad que es la baza esencial de sus faenas.

Buena entrada con calvas en la solanera y ¡albricias!, mejor disposición que en tardes precedentes por parte de la banda de música. Puede que esté perdiendo el complejo de Sinfónica de Berlín con que comenzó la Feria. ¡Quién sabe!