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FERIA DE SAN ISIDRO

El buen momento de Robleño brilla en Madrid

El madrileño pecha con el peor lote de una interesante corrida de Valdellán que lidió un encastado tercero; dispuesto Escribano y discreto Vicente

martes 11 de junio de 2019, 18:43h

Fotos: JAVIER ARROYO

Otra tarde con media entrada. El éxito de este San Isidro no tapa la urgente necesidad de replantear el modelo de la Feria más importante del mundo. Demasiadas corridas, imposible ofrecer atractivo todos los días.

El lucero, girón, calcetero y coletero que hizo primero de Valdellán no humilló en ningún momento de la lidia. Pasó sin celo, muy suelto en el saludo de Robleño. El Legionario lo castigó duro en varas. Siguió con la cara por las nubes y, encima, actitud rajada. La buena voluntad de Robleño se quedó nula de opciones. El madrileño dejó detalles de su asolerada madurez. Dejó una buena estocada que acabó con la mansedumbre.

Al fino segundo le faltó cuello en su fina morfología. Qué astifino. Pareció blandear de salida. Iván Vicente lo pasó con oficio hasta que le quitó el capote mientras lo llevaba al caballo. Empujó en el peto de Héctor Vicente. En la muleta resultó muy molesto por su gazapona condición. Se venía andando, midiendo y con la cara alta. Vicente le pudo sin descomponerse. Dejó una estocada corta en el tercer intento. Silencio.

El cárdeno tercero, cinqueño, hondo y pitorro, humilló de salida. Cristian Escribano manejó el capote con temple, desde arriba, con tres verónicas de buena nota. El toro empujó a media altura en el caballo. Destacó en banderillas Jesús Alonso que se desmonteró ante la fuerte ovación. Escribano brindó al público. Embistió mucho y bien el toro en tres tandas importantes. Escribano le cogió el aire exigiéndole por abajo aunque faltó el temple mostrado con el capote. Fueron tres tandas en las que hubo mucha emoción. Por el izquierdo resultó más descompuesto, mucha movilidad y poca clase. Se acrecentó el defecto de escarbar y tuvo más disparo que entrega. Se atascó con los aceros. Escuchó dos avisos. Pitos. La ovación se la llevó el toro.

El cuarto fue muy serio, tocado arriba de pitones, cinqueño. Alto, largo y cuajado. Un tren. Lo recogió muy sólido Fernando Robleño, que no le permitió ninguna probatura al toro de Valdellán. Pegó oleadas en los tercios siguientes sin centrarse. Robleño estuvo hecho un tío. Le tapó muchos defectos al correoso toro que pasaba sin entrega y con violencia. Le buscó las vueltas en una fajada faena, ganándole mucho la cara con una disposición tremenda. La estocada en lo alto coronó su torera solvencia. Saludos.

El quinto fue un pavo por su amplia y ofensiva cara. Ancho de sienes, altote. Quiso torearlo con sosiego Iván Vicente de salida pero el toro se estretuvo demasiado en las tablas tras cada lance, sin sentirse ni mostrar entrega. Quiso lucirlo en el caballo que montaba su hermano Jesús. Se arrancó el valdellán de largo. Importante brega de José Chacón. Tuvo después una extraña forma de embestir, sin humillar pero siguiendo con codicia la muleta. Iván Vicente aprovechó las dos tandas que tuvo para ligar derechazos de estiloso trazo. Después el toro se aburrió, embistió a taponazos sin ningún tipo de ritmo. Iván Vicente trató de reencontrar esas sensaciones de antes pero el toro ya había cambiado. Buena estocada. Silencio.

El sexto enseñaba las palas y mostraba sus puntas hacia el cielo. Fue noble en su conjunto. Se empleó en el primer puyazo de Adrián Navarrete, que lo cogió en todo el sitio y aguantó el tirón. En la segunda vara señaló en idéntico lugar pero salió repuchado. Raúl Cervantes saludó tras asomarse al balcón en dos buenos pares junto a Ignacio Martín. En la muleta el toro fue soso dentro de su bondad. Le faltó transmisión. Silencio.

Madrid. Martes 11 de junio de 2019. Feria de San Isidro. Toros de Valdellán, muy dispares de presentación y de interesante juego. Destacó el notable 3° y lo poco que duró el 5°. Fernando Robleño, palmas y ovación con saludos; Iván Vicente, silencio y silencio; Cristian Escribano, pitos tras dos avisos y silencio. Entrada: Media plaza. Saludó Raúl Cervantes en las banderillas del sexto.