Pues nada. A seguir este invierno a esas cosas ingeniosísimas que son, a saberse: a ver qué pareja pongo a mi torero para llenar media plaza, a ver qué toros lidio, a ver si me dan esta plaza...
Si los sondeos del CIS son ciertos, el partido Podemos llegaría a alcanzar más del 22 por ciento de los votos en las próximas elecciones generales. Con este panorama nos encontraríamos con un gobierno de la nación que estaría pactado por el citado partido y, seguramente el PSOE, porque los socialistas buscarían su poder al lado de lo que, hasta el momento, han calificado de “populismo”.
Es decir, que la sociedad española sería gobernada por un ejecutivo que, con toda probabilidad, debería observar casi todos los puntos de la hoja de ruta electoral de Podemos, incluyendo la “abolición” de la Tauromaquia. Y esto sucedería en el plazo de dos o tres años. Así nos pintan las cosas. Así pintan por dos razones. Una, porque, como en el cuento, el lobo parece que jamás iba a aparecer. Y dos, porque los deberes de estabilidad política institucional no se hicieron. No se exigieron. No se acabaron.
Este insistente articulista cansino y hartible, a fuerza de serlo aún más, vuelve a rogar a las gentes que gestionan el toreo que, si tienen a bien, aparquen sus estrategias de juegos de tronos de paja y pedrea y se pongan con urgencia a buscar una solución para la que nos viene encima. Nuestra prohibición. No es una afirmación apocalíptica. Es lo que dicen los señores y señoras, pronto señorías, de Podemos. A los que el PSOE, que lleva usando el lenguaje del quizá, pero sí, pero no, tantos años, no les llevaría la contraria en ese supuesto gobierno. No se la llevó a los partidos catalanes. Dejaría, como entonces, libertad de voto. Y entonces nos morimos de muerte repentina.
Digo si estas gentes del toro, los que gestionan al toro, saben leer. Ya sé que no gastan un euro en prensa que no sea la de la crónica de su torero o su corrida o su plaza. No. Digo si saben leer. Porque o leen y se informan, o todos esos pleitos, estrategias, cambios de cromos, puyas, puyitas, expansiones, cuentos de lechera sin leche, se les acaban pero ya. Ya mismo.
Pues nada. A seguir este invierno a esas cosas ingeniosísimas que son, a saberse: a ver qué pareja pongo a mi torero para llenar media plaza, a ver qué toros lidio, a ver si me dan esta plaza y a ver si me lo llevo de esa caja medio vacía. Todo antes que leer lo que nos está pasando. El futuro es hoy.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1937
Acceda a la versión completa del contenido
Oigan, ¿ustedes saben leer?
En un hecho sin precedentes, el genio sevillano estará presente en todas las corridas de…
El doctor González Masegosa, que dirige su recuperación, ha diagnosticado la lesión por los fuertes…
El torero francés fue prendido por el quinto toro de la tarde en el tramo…
El sevillano corta una oreja de cada toro y abre la puerta grande
En el cartel de esta tarde se han anunciado Uceda Leal, Clemente y Pablo Aguado…
La terna se estrella en una corrida de escasas opciones en la que Clemente realiza…