ZAPATO DE ORO

Emiliano Osornio, Álvaro Serrano y Manuel Domínguez, oreja por coleta en Arnedo

Pedro Mari Azofra
jueves 01 de octubre de 2026
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Abrió plaza un enrazado novillo de El Retamar con el que Emiliano Osornio mostró gran disposición y oficio ante un novillo que exigía mando, llo que logró con creces y además sin salirse de su personal y artístico concepto. Arrancó su faena con doblones con mucha torería en una faena muy templada y de gusto dibujando excelentes naturales alcanzando altas cotas. Mató de media estocada. Tardó en doblar su oponente, lo que no fue óbice para que cortara una oreja tras aviso.

Álvaro Serrano lució suelto con el capote ante un segundo novillo noble y manejable algo falto de clase. El novillero mostró oficio y capacidad. Tenía la oreja ganada, pero dos pinchazos con la espada hicieron que todo quedara en silencio.

El sevillano Manuel Domínguez paseó un apéndice del tercero de la tarde tras una faena marcada por el temple y el buen gusto. El novillo de El Retamar, de excelente condición y suave embestida, fue el colaborador perfecto para el concepto clásico del joven espada. Domínguez entendió a la perfección las virtudes del astado, toreando despacio, con cadencia y un compás extraordinario que caló hondo en los tendidos de Arnedo. Consiguió muletazos de bella factura por ambos pitones en un trasteo de mucha pureza. Tras una estocada entera y un certero golpe de descabello, asomó el pañuelo blanco en el palco para premiar una labor de alta nota artística.

El mexicano Emiliano Osornio firmó una actuación excelsa ante el cuarto novillo, un astado de gran condición pero que exigía precisión y no admitía errores. Osornio leyó a la perfección la embestida, logrando templarla con una faena de trazo excelso y máxima pureza sobre la mano izquierda. Aunque la falta de continuidad del animal impidió que las tandas tuvieran ligazón constante, cada muletazo al natural tuvo una profundidad y una sutileza artesanales, convirtiendo el trasteo en una obra de enorme valor artístico. El broche final empañó el triunfo: un pinchazo hondo y el uso del descabello redujeron el premio a palmas.

El quinto fue el novillo de la tarde y el gran baluarte de lo que va de feria. Se trató de un animal de categoría superior: completo, rebosante de clase y dotado de una embestida profunda y entregada. Álvaro Serrano entendió a la perfección el tesoro que tenía enfrente y lo recibió vibrante con una larga cambiada en el tercio. A partir de ahí, el madrileño estructuró una labor marcada por la ligazón y la fluidez, destacando una gran tanda de naturales. Serrano amarró el éxito volcándose sobre el morrillo para sepultar el acero al primer intento. El premio final fue una oreja de peso, acompañada por una clamorosa petición del segundo trofeo que el palco no concedió.

Manuel Domínguez cerró la tarde lidiando a un sexto que no regaló nada y exigió el carné. El espada anduvo inteligente, dosificando los tiempos y dando aire a un ejemplar con transmisión. Lo mejor llegó al natural, firmando series de mano baja, pulso firme y mucha lentitud. Una labor de peso que, por desgracia, se quedó sin el justo premio de las orejas por culpa del mal uso de la espada.

Arnedo (La Rioja). Jueves 1 de octubre de 2026. Novillos de El Retamar. Emiliano Osornio, oreja tras aviso y palmas; Álvaro Serrano, silencio tras aviso y oreja con petición de la segunda; y Manuel Domínguez, oreja y silencio tras dos avisos. Entrada: Un cuarto de plaza. Al finalizar el paseíllo el público obligó a saludar a Emiliano Osornio, triunfador del Zapato de Oro de la pasada temporada. Se desmonteró El Víctor y Manolo de los Reyes tras parear al tercero e Iván García, en el cuarto.

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