La tarde de este lunes en Alicante la inauguró un toro noble de Victoriano del Río, castaño, bien hecho. Borja Jiménez -que brindó a Luis Blázquez- le dio buen trato, pulseó con temple las embestidas tanto sobre la diestra como en el toreo al natural. El toro, con sus virtudes, tenía tendencia a aburrirse, le faltó mayor entrega dentro de su buena condición. En la tercera serie, Borja perdió pie, quedando a merced del toro y haciéndose él mismo el quite. La nobleza del toro le perdonó. Mató de una estocada caída al segundo intento.
David de Miranda se encontró en su primer turno con un toro mansito. Con movilidad, cierto, pero sin mayores alegrías en su embestida. La faena estuvo presidida por la disposición del torero frente a un animal con querencia hacia los adentros y que acabó rajado. El toreo rehilado del onubense no caló en los tendidos hasta una meritoria estocada con el toro prácticamente en el montículo de arena del burladero que por su eficacia más que por su colocación -caída- desató una sorprendente petición que no atendió el palco.
Tomás Rufo paseó la primera oreja de la tarde del tercero, un toro noble y manejable. El toledano, muy entregado, ambicioso, salió con todo en un inicio de rodillas y en la vertical abundante. Se dio en ese prólogo el toro un volantín que pareció acusar después. Con el toro a menos, Rufo toreó templado en muletazos de uno en uno, con la figura erguida. El final, entre los pitones, metió al público de lleno en la faena. La espada se le fue baja a Rufo, pero no impidió que paseara la primera oreja de la tarde.
Alicante, lunes 22 de junio de 2026. Toros de Victoriano del Río. Borja Jiménez, ovación con saludos y dos orejas; David de Miranda, vuelta al ruedo tras petición; y Tomás Rufo, oreja. Entrada: 5.810 espectadores.
Foto: Antonio Vigueras
