Hubo una moda, fundamentada en muchos casos, de denunciar un fraude: el afeitado. Una moda porque en toda denuncia sobre, contra o del menos, ha de ir acompañada del mismo ímpetu y empeño para la denuncia del más: sacar punta a los pitones de los toros. Observo y constato, que, o el campo obra milagros naturales en las puntas de los toros o las puntas de muchos toros no son naturales. Observación que, sin duda, no pertenece sólo a mis dos ojos, y sin embargo, no encuentro por lugar alguno, el envés de la denuncia contra el pitón disminuido por mano del hombre. Es decir, era tan sólo una moda.
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