La llegada de una nueva empresa a la Maestranza debe notarse en muchas cosas y no en confeccionar carteles al uso como si no hubiera habido cambios. A tenor del deseo de muchos abonados, que lo expresan en los medios y en las redes, se aprecia el deseo de abrir el abanico ganadero y no caer en las consabidas ganaderías que, por otro lado, nadie niega que sean de calidad. Esto me viene a la mente tras los éxitos de los toros de Adolfo Martín, ”los adolfos", ganadería que ya hace mucho tiempo que navega sola sin necesidad de ser ”la del pariente de Victorino”.
Este año en Andalucía fue en Ubrique, también en Madrid donde habitualmente se le da su sitio, no así en Sevilla. Nadie puede pensar que no caiga bien en los carteles sevillanos la lidia de estos toros y que, para no engañarnos, matarían toreros de esa línea tan digna como otra cualquiera. Eso sí, pueden salir toros con complicaciones, pero no es menos cierto que también hay de los que embisten mucho y bien. Sea este un alegato en defensa de la variedad, la novedad, lo nuevo, lo esperado y un acicate para esos aficionados que gustan de este tipo de toro.
Aboguemos porque la empresa en su segundo año al frente de la plaza más deseada del mundo tenga la sensibilidad de sorprender al aficionado acartelando a “los adolfos” sin menosprecio de los victorinos y mucho menos de los toros de Miura, que por méritos propios también deben estar en Sevilla. Es un deseo y espero que no se convierta en una utopía. Amén.

