“Ya está ahí Valdemorillo…”, suele decirse el 2 de enero. Hay quien se la juega en Valdemorillo sin esperar más cigüeñas. “San Blas, las cigüeñas verás…” Será, por tanto, en febrero. Iván Fandiño, que este año se sentará en la mesa de los ricos, dejó en esa feria hace dos temporadas recado.
Recado de estar dispuesto a lo que fuera. Con un toro cinqueño de Peñajara, de espléndido porte y notable calidad, por cierto, y un tremendo toro parche de Javier Gallego y origen y pinta de Veragua. La liquidación, la dispersión y la recuperación parcial del encaste de Veragua empiezan a ser cuestiones dignas de estudio. Una investigación zootécnica, que habría de tomar como base la ganadería de Prieto de la Cal, que es, teóricamente, no la más pura sino la única pura de toda la rama derivada.
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Trampolín Valdemorillo
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