La Feria de La Antigua de Guadalajara se abrió con un armónico toro castaño de Núñez del Cuvillo que sin embargo tornó en complicado y áspero en la faena de muleta, impidiendo el lucimiento de José María Manzanares. El diestro alicantino lo intentó por ambos pitones sin ningún éxito. Tras una estocada casi entera, la actuación concluyó en silencio.
Alejandro Talavante se las vio en segundo lugar con un terciado ejemplar de Cuvillo al que saludó con prestancia a la verónica. Pero la debilidad del astado afloró pronto, mermando las opciones del extremeño en el último tercio. Talavante tuvo que dosificarlo con mimo, pulso y sin exigirle por abajo, consiguiendo los momentos más entonados sobre la mano derecha. Mató de media estocada y fue silenciado.
A por todas fue Víctor Hernández, que saludó de rodillas a un tercero de Cuvillo que ya desde el inicio mostró mayor fijeza y mejor disposición que los anteriores. Tras ese vibrante arranque, el torero local cuajó un ramillete de verónicas de mucha categoría y, posteriormente, encendió los tendidos con un ajustadísimo quite por gaoneras en el centro del anillo. La intensidad no decayó en el segundo tercio, donde Yelco Álvarez y Diego Valladar saludaron una ovación tras asomarse al balcón con brillantez. Hernández abrió la faena de muleta repitiendo la fórmula: de hinojos en la boca de riego. A partir de ahí, consiguió someter las nobles embestidas del animal en trazos profundos, arrastrando la tela con poder. Para el epílogo, optó por un ceñido arrimón por manoletinas antes de enterrar la espada de forma efectiva, lo que le sirvió para pasear el primer trofeo de la función.
El cuarto permitió a José María Manzanares dibujar muletazos de bella factura, especialmente cuando corrió la mano diestra, por donde brotaron las series más limpias. Sin embargo, al astado le faltó ese punto de transmisión y entrega necesario para que la labor calara con fuerza en el respetable. El diestro alicantino dejó un certero espadazo y aunque hubo una tímida solicitud de trofeo en las gradas, todo quedó en una cariñosa ovación desde el tercio.
Alejandro Talavante firmó un bellísimo saludo capotero frente al quinto de la tarde, esculpiendo cinco verónicas mecidas de categoría. Ya en el último tercio, el torero extremeño desplegó toda su madurez en una labor de impecable arquitectura técnica. El de Cuvillo careció de un viaje largo, pero su nobleza y buena disposición permitieron al diestro trazar los muletazos más profundos sobre el pitón derecho. Lamentablemente, el buen sabor de boca se emborronó con los aceros, perdiendo toda opción de premio.
Víctor Hernández cerró plaza con un faenón al sexto toro de Cuvillo. Tras lucirse en el recibo por verónicas y en un quite por gaoneras exhibiendo su gran registro capotero, brindó la faena al exconsejero de la Comunidad de Madrid, Enrique López. A pesar de las justas fuerzas del astado, el torero brilló al natural y alcanzó un momento álgido toreando muy despacio con la mano derecha, culminando su labor con una estocada en todo lo alto que le valió las dos orejas.
Guadalajara. Jueves 17 de septiembre de 2026. Toros de Núñez del Cuvillo, de juego variado. José María Manzanares, silencio y ovación con saludos; Alejandro Talavante, silencio y silencio; y Víctor Hernández, oreja y dos orejas. Entrada: Casi lleno. Se desmonteraron Yelco Álvarez y Diego Valladar tras parear al tercero.
