Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno en funciones, es aficionada a los toros, yo también. La señora Calvo es socialista, yo tampoco. Sin embargo, me congratulo de que le haya dicho a mi amigo Carlos Herrera que no piensa pedir perdón por ir a los toros y que le encanta Pablo Aguado, que fue a Granada a ver a José Tomas y a Las Ventas a disfrutar con Castella, Paco Ureña y Roca Rey, así como que siempre que puede acude a las plazas de toros. Todo eso, a los ojos del energuménico antitaurinismo que nos asquea, no le beneficia. Por eso me ha gustado que lo diga. Conclusión: la vicepresidenta en funciones, que no funcionando, eso es otra cosa, es una mujer valiente que no esconde sus gustos y preferencias personales. Lo cual le hace acreedora de mi respeto.
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Antitaurinismo mastuerzo
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