El ciclo taurino estival en Nazaré arrancó este sábado con un éxito clamoroso de público. Las gradas de su emblemática plaza de estilo neoárabe se llenaron por completo en una velada de clima magnífico y gran expectación. Este coso destaca a nivel global por su singularidad y belleza arquitectónica.
La apoteosis de Bastinhas
Marcos Bastinhas se alzó como el gran protagonista de la función. El cavaleiro conectó con fuerza con la afición local y honró la memoria de su progenitor, el recordado maestro Joaquim Bastinhas. Su toreo alegre y arriesgado entusiasmó a la grada, sumando cuatro vueltas al ruedo en total. Aunque desató la locura en su primer toro (el segundo de la noche), demostró una enorme capacidad técnica frente al quinto, un astado manso al que dominó con un meritorio tercio de banderillas.
La veteranía y pureza de Salgueiro
El momento cumbre del festejo lo firmó el veterano João Salgueiro en el año de su regreso a los ruedos. Tras no tener opciones con el complicado astado que abrió la noche, se desquitó a lo grande frente al cuarto. Salgueiro cuajó una faena inolvidable en banderillas, ejecutando tres quiebros magistrales cargados de verdad, ritmo, temple y una colocación milimétrica.
La entrega de Telles y el valor de los forcados
Cerraba el cartel el joven Tristão Ribeiro Telles, quien demostró una gran valentía al recibir a sus dos oponentes de frente a la salida de toriles. Su labor tuvo más lucimiento en la preparación de las suertes que en el momento exacto de clavar, mostrando cierta irregularidad en la colocación de los arpones. Firmó su actuación más sólida ante el tercero, ya que el sexto planteó complicaciones y le obligó a pasar en falso varias veces.
En el apartado de los forcados, intervinieron los grupos de Amadores de Chamusca, Monsaraz y Cartaxo. Estos últimos se llevaron los mayores aplausos de la noche tras ejecutar dos espectaculares pegas al primer intento en el tercer y sexto toro.
