Juan Ortega paseó una oreja del primero tras firmar una labor de exquisita torería frente a un abreplaza justo de fuerzas, al que acarició de salida con bellas verónicas. El diestro sevillano dosificó con maestría la condición de su oponente para cuajar naturales de enorme ajuste, plasticidad y calado estético en los tendidos. Abrochó su notable obra con toreros pases por alto y un fulminante espadazo entero.
David de Miranda conquistó un valioso trofeo a base de firmeza y una tremenda exposición frente al deslucido y bruto segundo astado. Tras ser zancadilleado en un quite por tafalleras, haciéndose el propio torero el quite, el onubense inició la faena de rodillas por alto y ordenó las ásperas embestidas toreando de uno en uno con enorme entrega. Cuando el animal amagó con rajarse, De Miranda acortó distancias metiéndose entre los pitones antes de recetar una estocada casi entera.
Pablo Aguado cuajó una obra cumbre y paseó las dos orejas de un extraordinario toro de El Parralejo, premiado con la vuelta al ruedo tras derrochar ritmo y transmisión. El sevillano lanceó a la verónica con prestancia y remató el recibo con tres medias de cartel antes de iniciar la faena en tablas con torerísimos ayudados. Su labor alcanzó el cénit al ralentí por el pitón izquierdo y con una diestra de seda, abrochando el triunfo por ceñidos muletazos de frente a pies juntos y una estocada desprendida.
Ortega fue ovacionado tras una artística labor frente a un cuarto astado que salió sin celo, al que tuvo que someter de inicio doblándose por bajo. El sevillano impuso su innata calidad por ambos pitones, cincelando pasajes al natural de extraordinaria torería, empaque y suma distinción. La falta de rotundidad con la espada le obligó a usar el verduguillo tras una estocada casi entera. Ovación tras petición.
David de Miranda desorejó por ley al bravo y enclasado quinto de El Parralejo, un excelente ejemplar ovacionado en el arrastre al que saludó con un ceñido quite capotero a la espalda. Tras doblarse de inicio, el onubense cuajó una importante faena aprovechando la alegre embestida diestra y sometiendo con mando las mayores exigencias al natural. Coronó su rotunda obra jugándose la piel a cuerpo limpio entre los pitones antes de amarrar las dos orejas de una estocada entera.
Aguado vio silenciada su labor tras atascarse con los aceros frente al sexto, un toro de El Parralejo cuyo excesivo cuajo le restó fondo y raza. El diestro sevillano aprovechó el pitón derecho para dibujar los muletazos más limpios y templados ante un astado manejable pero carente de transmisión. Abrochó su seria actuación con toreros ayudados por alto antes de emborronar definitivamente el premio con la espada.
Roquetas de Mar (Almería). Domingo 19 de julio de 2026. Toros de El Parralejo, el tercero, premiado con la vuelta al ruedo; el quinto, ovacionado en el arrastre. Juan Ortega, oreja y ovación con saludos tras aviso; David de Miranda, oreja y dos orejas; y Pablo Aguado, dos orejas y palmas tras aviso. Entrada: Media plaza.
