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Bilbao, territorio Santa Coloma

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Los toros de La Quinta para Bilbao

La ganadería de Álvaro Martínez Conradi vuelve el próximo 26 de agosto a Vista Alegre después del histórico indulto de Tapaboca, el primero concedido en la historia de las Corridas Generales. Bilbao, plaza ligada desde siempre al encaste Santa Coloma, vuelve a cruzarse en el camino de un hierro que encontró precisamente allí uno de los grandes impulsos hacia las plazas grandes.

Hablar de La Quinta y de Bilbao es hacerlo de una relación construida con el paso del tiempo. Mucho antes del histórico indulto de Tapaboca el año pasado, el Bocho ya había establecido un vínculo muy especial con el toro de procedencia Santa Coloma. El público bilbaíno siempre supo mirar un poco más allá de la romana. Mientras otros cosos fueron modificando sus gustos conforme evolucionaba el toro, Vista Alegre mantuvo una sensibilidad especial hacia un animal santacolomeño que basaba buena parte de su personalidad en la movilidad, la viveza, la fiereza y la emoción.

No es casualidad que nombres históricos con origen santacolomeño formen parte inseparable de la memoria del aficionado vasco. Las divisas de Dionisio Rodríguez, Joaquín Buendía o Felipe Bartolomé dejaron huella en la cenicienta arena, que durante décadas entendió perfectamente ese concepto de bravura. Eran otros tiempos. Las figuras tampoco rehuían aquellas corridas y toreros como Joselito o Antoñete, entre otros muchos, escribieron historias importantes frente a esos toros, consolidando una tradición que ha llegado hasta nuestros días.

Ese legado de vinculación lo asume ahora La Quinta, sellado con este indulto de Borja Jiménez y que este año seguirá buscando motivos para que Bilbao siga reconociendo a los santacolomas de Martínez Conradi. "Bilbao siempre ha sido una plaza muy de Santa Coloma, históricamente ha existido una relación muy importante con ganaderías de este encaste. Incluso antes de que la ganadería estuviera en nuestras manos ya había obtenido allí premios y reconocimientos. Creo que existe esa simbiosis entre el toro de Santa Coloma y la afición de Bilbao, un encaje natural. La historia está ahí y nosotros también tenemos ya nuestra pequeña historia dentro de esa relación".

PUNTO DE PARTIDA

Si hoy La Quinta es una de las divisas habituales en las principales plazas de primera categoría, Bilbao ocupa un lugar fundamental dentro de ese recorrido. La ganadería nació en 1987, aunque durante años fue creciendo sin precipitarse hasta dar el salto definitivo. "Mi padre no quiso dar un paso fuerte demasiado pronto. La primera corrida que lidiamos en Bilbao fue en 2006 y, a partir de ahí, estuvimos varios años consecutivos. Después hubo alguna ausencia y, últimamente, llevábamos casi diez años sin volver hasta la temporada pasada". Aquel debut supuso mucho más que una simple corrida. "Bilbao fue una de las plazas que nos permitió resurgir y consolidarnos en las plazas de primera categoría. Para nosotros siempre ha tenido un significado especial".

"Existe esa simbiosis entre el toro de Santa Coloma y la afición de Bilbao, un encaje natural. La historia está ahí y nosotros también tenemos ya nuestra pequeña historia dentro de esa relación"

Pero si existe una fecha imposible de olvidar es la del pasado año. La Quinta regresaba a Bilbao después de una larga ausencia y salió Tapaboca para hacer historia junto a Borja Jiménez. Álvaro Martínez Conradi todavía recuerda aquella tarde con una mezcla de emoción y serenidad: "Desde que salió mostró muchísima codicia, una enorme fijeza y todas esas virtudes que tiene el buen toro de Santa Coloma. Cuando ves que una plaza como Bilbao empieza a emocionarse de esa manera y que el público acompaña al toro desde el principio hasta el final, tú únicamente estás disfrutando del momento".

Dos de los toros de La Quinta reseñados para las Corridas Generales de este año. Foto: BMF Toros

Durante la faena comenzaron a escucharse voces reclamando el indulto. "Había gente alrededor que ya decía que el toro se iba a indultar. Pero en ese momento lo vives con la tensión propia de la lidia. No piensas realmente que vaya a suceder porque estás concentrado en lo que está ocurriendo delante de ti". Solo cuando Matías González sacó el moquero azafranado comenzó a ser consciente de la magnitud de lo vivido. "No te lo terminas de creer. Estás disfrutando de un gran toro y de repente sucede algo que sabes que va a quedar para la historia. Que el público pidiera el indulto y que, además, fuera un toro tan representativo del sello de Santa Coloma supuso una satisfacción enorme por todo el trabajo que hay detrás".

Precisamente por todo lo ocurrido hace un año, el regreso de La Quinta a Bilbao adquiere un significado todavía mayor. La corrida prevista para el próximo 26 de agosto ha sido preparada con un cuidado especial. "Siempre que lidias en cualquier plaza existe responsabilidad. Pero después de lo del año pasado, todavía más. Hemos escogido la corrida con muchísimo cuidado y mimo. Esperamos que sea una gran corrida y seguir manteniendo esa sintonía que siempre hemos tenido con esa plaza".

"Había gente alrededor que ya decía que el toro se iba a indultar. Pero en ese momento lo vives con la tensión propia de la lidia. No piensas realmente que vaya a suceder"

La corrida estará compuesta por toros de distintos sementales, buscando variedad dentro del propio encaste. "Será una corrida seria, con el trapío que exige Bilbao. Irán toros de diferentes pelos y de distintos sementales. Habrá tres cinqueños y tres cuatreños. Nosotros intentamos que las corridas tengan variedad, que mantengan el interés que despierta el toro de Santa Coloma y, al mismo tiempo, que permitan el triunfo de los toreros".

UN CAMINO PROPIO

Si algo distingue a La Quinta dentro del panorama ganadero actual es haber conseguido que un hierro de procedencia Santa Coloma ocupe un lugar fijo en las principales ferias. Madrid, dos tardes, Valencia, Bilbao… han contado con sus toros este año, una circunstancia que hace apenas unas décadas parecía difícil de imaginar para un encaste que fue arrinconado con la exigencia del trapío actual en esas plazas.

Martínez Conradi tiene claro que detrás no existe ningún secreto: "Se consigue con mucho trabajo, con mucha selección y, muchas veces, esperando toros de un año para otro para que alcancen el remate que necesitan determinadas plazas. No hay otra fórmula. Nosotros buscamos un toro armónico, que no sea excesivamente grande. Evidentemente, en una camada larga siempre salen animales de distintos tamaños, pero intentamos mantener un equilibrio".

Foto: BMF Toros

En las fotos de los toros reseñados para Bilbao se aprecia que las cornamentas también han cambiado mucho, aportando mayor trapío a los animales. "Tradicionalmente el toro de Santa Coloma tenía muy poca cara. En los años sesenta prácticamente todas las ganaderías lidiaban un toro de ese tipo y entonces era perfectamente aceptado. Hoy el público exige otra cosa".

Por eso la selección también ha buscado alargar las caras y reforzar la seriedad exterior sin perder la personalidad de la embestida. "Queremos conservar el toro de Santa Coloma de toda la vida, pero adaptándolo a lo que hoy requieren las grandes plazas".

"La de este año será una corrida seria, con el trapío que exige Bilbao. Habrá tres cinqueños y tres cuatreños"

Inmediatamente matiza que trabajar con Santa Coloma exige convivir con una dificultad añadida que no tienen otros encastes. "Todos los años no son igual de triunfales, existe mucha desigualdad. Es un encaste que tiene muchas cosas en contra. La prueba está en que, a lo largo de la historia, muchos ganaderos que lo tuvieron terminaron abandonándolo para cambiar de sangre. Y lo entiendo perfectamente, porque conforme pasan los años te das cuenta de la enorme dificultad que tiene".

Precisamente por eso, cada éxito sabe distinto. "Cuando las cosas salen bien existe una satisfacción interna para la familia que no cambiamos por nada. Pero esta ganadería es así. Hay veces que haces exactamente lo mismo y las cosas funcionan, y otras veces no. No queda otra que seguir trabajando, equivocarse, corregir y continuar".

Ese trabajo constante es el que, a juicio del ganadero, ha permitido que La Quinta viva uno de los momentos más sólidos de su historia reciente: "Si analizamos los últimos años, desde la pandemia hasta ahora, creo que hemos mantenido una regularidad muy alta. A lo mejor está feo que lo diga yo, pero pienso que ha sido así. Y estar hoy en estas plazas es consecuencia de esa trayectoria".

El próximo 26 de agosto, la ganadería volverá a saltar al oscuro ruedo de Vista Alegre con la ilusión intacta y con la esperanza de seguir alimentando una relación que lleva décadas uniendo al toro de Santa Coloma con la afición bilbaína. Porque pocas plazas entienden tan bien este encaste. Y pocos hierros pueden decir que en Bilbao encontraron el impulso definitivo para convertirse en una referencia de la cabaña brava actual.

TAPABOCA, LA NUEVA VIDA DEL TORO QUE HIZO HISTORIA

Cuando Tapaboca regresó vivo a la finca tras convertirse en el primer toro indultado de la historia de las Corridas Generales de Bilbao, comenzaba una etapa completamente distinta. La lidia había terminado, pero para La Quinta empezaba ahora la verdadera prueba: comprobar si aquel toro extraordinario sería capaz de transmitir sus virtudes a las siguientes generaciones.

Tapaboca, en los cercados de Fuen la Higuera. Foto: Luis Grilo

El traslado desde Vista Alegre se organizó con la máxima rapidez para minimizar las consecuencias de las heridas sufridas durante la lidia. "Se montó rápidamente en el camión, se le hizo una primera cura en la plaza y en la finca ya estaba esperando nuestro veterinario. Allí recibió todo el tratamiento necesario con antibióticos y permaneció recuperándose durante dos o tres meses". Superada esa fase, en diciembre llegó el momento más esperado. "Lo echamos con las vacas".

"Hay veces que haces exactamente lo mismo y las cosas funcionan, y otras veces no. No queda otra que seguir trabajando, equivocarse, corregir y continuar"

Para Álvaro Martínez Conradi, el indulto abre automáticamente las puertas de la reproducción, aunque eso no significa que el toro tenga asegurado un futuro como semental. "Después serán sus hijos los que decidan si continúa o no en ese puesto". La ilusión depositada en Tapaboca es máxima, no solo por lo ocurrido en Bilbao, sino también por la línea genética de la que procede. "Ahora hay que dejar que nazcan los productos y empezar a ver resultados. La paciencia forma parte del propio oficio del ganadero. "Es un proceso muy largo. Hasta que esos animales nacen, crecen, llegan al campo, se tientan o se lidian pueden pasar perfectamente cuatro o cinco años. Solo entonces sabes realmente si ese toro merece seguir como semental".

Bilbao ya convirtió a Tapaboca en un toro para la historia. La dehesa será la encargada de decidir si también acaba convirtiéndose en uno de los grandes sementales en Fuen la Higuera, la finca donde vive en plenitud.

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Jorge Casals

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