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Nimes (Francia), sábado 19 de septiembre de 2026
Tras el paseíllo, los tres matadores fueron obligados a saludar una fuerte ovación del público. Sebastián Castella recibió al primero de la tarde con verónicas templadas. El toro hizo un extraño en el capote, aunque cumplió en el caballo. En el quite, el francés se lució por gaoneras. Comenzó la faena de muleta con estatuarios, citando al toro de lejos. Castella bajó la mano sobre la diestra, logrando que el animal se entregara con clase. Ligó una serie de muletazos largos, con cambio de mano para continuar con naturales también largos y templados. El toro respondió con nobleza y clase. Tras una trinchera, el toro le avisó, sin consecuencias. Castella volvió a la cara del animal y cerró la faena con una serie de redondos ante un toro que mostró mucha nobleza. Tras un aviso, terminó con manoletinas. Intentó la suerte suprema recibiendo, pero pinchó antes de dejar una estocada entera y algo trasera. Paseó una oreja.
Manzanares recibió al segundo con suavidad y temple a la verónica. Con la muleta inició con doblones, toreándolo a media altura para ayudar al animal. Después, ligó una serie de derechazos, sometiendo al toro. El alicantino tuvo que torearlo despacio y con suavidad para evitar que el animal perdiera las manos. El toro mostró clase en sus embestidas, pero blandeó. Manzanares trató de cuidarlo en todo momento ante la escasa fortaleza del animal. Una estocada entera y caída.
Tomás Rufo recibió al tercero, de Olga Giménez, con un ramillete de verónicas de buen trazo. Castella entró en quites por chicuelinas. El torero de Pepino inició la faena de rodillas, ligando derechazos y un cambio de mano que levantó los primeros aplausos. El toro tuvo una embestida larga y Rufo comenzó a templarlo con su muleta, aprovechando a un animal que tuvo buen son y mucha nobleza. El toledano toreó con suavidad, elegancia y dominio. El público respondió con fuerza ante una faena que fue ganando intensidad. Hubo muletazos largos, con la mano baja, ante un toro que repetía con clase y entrega. Un verdadero recital de toreo por parte del diestro de Pepino, que encontró en el de Olga Giménez un colaborador de gran calidad. Pero falló con los aceros: pinchó antes de dejar una estocada entera y necesitó el descabello, escuchando un aviso. La espada le hizo perder un trofeo que tenía ganado.
El cuarto salió abanto y distraído. Castella logró fijarlo en el centro del ruedo con una serie de chicuelinas. El toro perdió las manos en varias ocasiones, obligando al francés a cuidarlo y a medir mucho los tiempos. Comenzó la faena con sus clásicos cambiados. Por el pitón izquierdo, Castella tuvo que torear a media altura, intentando alargar las embestidas. El toro careció de raza, además de mostrarse blando y con poca clase. Castella se metió entre los pitones para extraer los últimos muletazos. En las cercanías, la faena llegó a los tendidos y el público pidió la música, pero la presidenta no la autorizó, provocando la protesta de los espectadores. Tras un aviso, Castella dejó una estocada entera y cortó una oreja, premio a su firmeza y entrega ante un toro de muy escasas posibilidades.
El astifino quinto fue recibido por Manzanares con lances de capote muy templados. Ya con la muleta, toreó con temple y despaciosidad, aprovechando la calidad del toro. Manzanares ligó una serie en redondo excelente, toreando a cámara lenta ante un animal que embestía con nobleza y calidad. Por el pitón izquierdo, el alicantino volvió a torear despacio, alargando los muletazos y disfrutando de la buena condición del toro. Cerró la faena con una serie de trincherillas antes de entrar a matar recibiendo. Cobró una estocada que resultó definitiva y el toro cayó sin puntilla. Dos orejas.
El sexto arrolló a Tomás Rufo con el capote, por fortuna sin consecuencias. Comenzó la faena en tablas con una serie de doblones por alto. Sin clase el toro, fue todo brusquedad. Rufo logró aun así ligar una serie por la derecha de mucho mérito por la condición del toro. Poco a poco, el toro fue quedándose más parado, acusando su falta de raza. Cerró la faena con una serie de manoletinas. Pinchó antes de dejar una estocada entera y caída.
Nimes (Francia), sábado 19 de septiembre de 2026. Toros de Hermanos García Jiménez y Olga Jiménez (3º), bien presentados y manejables en líneas generales. Destacó por su nobleza y clase el tercero. Brusco el sexto. Sebastián Castella, oreja y oreja tras aviso; José María Manzanares, silencio y dos orejas; y Tomás Rufo, ovación con saludos tras aviso en ambos. Entrada: Más de tres cuartos de plaza. Macarena de Pablo Romero, presidenta titular de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, presidió el festejo. Tras el paseíllo, los tres matadores fueron obligados a saludar una fuerte ovación del público.
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Castella y Manzanares tiran de galones en Nimes
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