Las leyes en toros. Los políticos en toros. Qué sabrán de la vida las leyes y los políticos en toros. En Barcelona creen que ellos pueden prohibir lo que jamás ley alguna podrá prohibir: el arte de torear. Es tanto como prohibir el bote desde asiento de piedra al compás de un olé ronco, la mirada indescriptible de latir rápido, que es como laten los corazones en una plaza de toros cuando se ve y, sobre todo, cuando se ve más allá de lo que se ve. Porque hoy me atrevo a decir qué es arte y por qué el toreo es arte: porque lo que alguien hace en unos segundos dura toda la humanidad sin necesidad de pintarlo, dibujarlo, fotografiarlo. Porque se prolonga cada vez que se cuenta, de boca en boca, de corazón en corazón, generación tras generación, con la misma emoción, el mismo brillo en los ojos y el mismo latir del corazón que quienes lo vieron esa tarde en ese instante. Eso es arte. Ese es el arte del toreo.
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