Para entender las razones de los otros hay que meterse en sus zapatos, y hay casos en los aún así resulta poco menos que imposible un grado aceptable de comprensión. Es natural que Tomás Entero, un luchador merecedor de todos los respetos, se revuelva y pelee por hacerse con Las Ventas, pero que el argumento que utilice para cuestionar la adjudicación de la primera plaza del mundo sea insolvencia técnica y profesional de Taurodelta es caer directamente en la astracanada. Hombre, si José Antonio Martínez Uranga y Simón Casas carecen de la profesionalidad y de la técnica suficientes para capitanear un empresa taurina… ¡apaga y vámonos! Naturalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha desestimado la impugnación.
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