Vivimos tiempos de una admiración sin reservas por Morante de la Puebla, en una manifestación que se ha dado en llamar el morantismo, que tiene unas bases firmes e indiscutibles, al tiempo que algunas parafernalias excesivas, fundamentalmente expresadas por aquellas que solo encuentran virtudes en cada movimiento o lance del torero cigarrero. Vaya por delante que los aficionados actuales somos unos afortunados por vivir estos tiempos de coexistencia con semejante genio del toreo sobre los ruedos.
La trayectoria de Morante es muy larga y está repleta de vaivenes. El torero siempre fue bueno, pero nunca fue tan regular. En estos casi treinta años de alternativa ha hecho de todo. Entre otras cosas, Morante ha sido muy partidario de lidiar corridas en solitario. La primera llegó el 15 de agosto de 2002 en su querida plaza de El Puerto de Santa María. Después lo ha hecho en Jerez de la Frontera en 2003; en Madrid en 2004; nuevamente en Madrid en 2007; en Zaragoza en 2008; en Ronda en 2013; en Quito -solo cuatro toros- en 2015; en Lisboa en 2016, y para finalizar en El Puerto de nuevo en la corrida de los toros jaboneros de Prieto de la Cal en 2021.
En este periplo de corridas como único espada ha habido de todo. Me quedo con la rondeña de carácter goyesco de 2013, una tarde inolvidable por la exhibición rotunda del torero. La de recuerdo menos agradable es la última de El Puerto, cuando lidió seis toros de Prieto de la Cal sin ningún tipo de lucimiento. Precisamente, después de esta apuesta fallida. Morante declaró que nunca más volvería a torear seis toros en solitario. De hecho, esa manifestación se ha cumplido hasta ahora. Ahora bien, ya se sabe que las promesas de Morante no siempre se cumplen.
Cuando se anunció que Morante le había pedido al empresario de Sevilla que tratara de recuperar con una corrida de toros la fecha del 12 de octubre, algunos pensamos, sin ningún dato objetivo y solo como una suposición, que podría ser la fecha en la que cumpliera con uno de los objetivos que tal vez se le hayan quedado en el tintero: matar seis toros en Sevilla. Finalmente, el 12 de octubre no habrá toros en la Real Maestranza y todas las miradas estarán pendientes de Las Ventas.
Parece evidente que Morante es un torero al que le agradan ese tipo de corridas, como ha quedado probado a lo largo de su carrera. Lo ha hecho en plazas de simbología especial, como Jerez, Ronda, El Puerto o Madrid. Sin embargo, Morante no ha encontrado la oportunidad de encerrarse como único espada en la Real Maestranza de Sevilla.
Y no parece que sea ya algo posible. De un lado, ahí están sus palabras después de la penosa corrida de El Puerto con los de Prieto de la Cal. De otro, ha dejado entrever que ya no tiene suficiente capacidad física para un encuentro de semejantes proporciones.
La realidad es que quienes seguimos a Morante desde el día que debutó con picadores en Guillena, hemos anhelado que esa corrida pudiera anunciarse como el colofón de su intensa relación con Sevilla, que en estos años se ha visto engrandecida con un rabo, dos nuevas Puertas del Príncipe y un ramillete de faenas inmensas que se han quedado grabadas para siempre en nuestro recuerdo.
Todo ello teniendo en cuenta que este tipo de corridas en la Real Maestranza no han sido, de forma generalizada, propicias para sus protagonistas. El enunciado de los toreros que han matado seis toros en Sevilla es muy expresivo. Desde Joselito "El Gallo" en dos ocasiones (cortó en una de ellas la primera oreja en Sevilla), Chicuelo, Manolo Bienvenida, Pepe Luis Vázquez, Curro Romero (tres tardes en solitario), Galloso, José Antonio Campuzano Paco Ojeda, Pepe Luis Vázquez Silva, Tomás Campuzano, Espartaco, Rafael de Paula, Fernando Cepeda (dos veces), Manuel Díaz "El Cordobés", Pepín Liria, José Miguel Arroyo "Joselito", Víctor Puerto, El Cid, Salvador Cortés, José María Manzanares hijo, hasta, el último, Manuel Escribano. No todas fueron triunfales. En la mayoría no hubo triunfos. Muy pocas pasaron el listón del aprobado. Pero en esa nómina falta un nombre.
Ese nombre es el de Morante. Todavía está a tiempo de dejar una huella imborrable en su relación con la Real Maestranza. En la próxima temporada, cuando cumpla treinta años de alternativa, el día del Corpus, sería el momento ideal para cumplir ese sueño.
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El sueño ¿imposible? de Morante
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